Desde este viernes y hasta el lunes, la planta de Acindar en Villa Constitución, detuvo nuevamente la fabricación de laminados. La decisión fue comunicada por el grupo “ArcelorMittal”, que administra la compañía, y responde a un escenario que golpea al sector siderúrgico: baja del consumo interno y aumento de importaciones, especialmente de acero chino.
La crisis no es nueva. Durante todo 2024, la planta trabajó a la mitad de su capacidad instalada, cerrando el año con 600.000 toneladas producidas, apenas la mitad de las 1,2 millones alcanzadas en 2023. La caída se explica en dos factores principales: la retracción de la industria (-12,4%) y de la construcción (-19,5%), sectores clave para la demanda del acero nacional.
En julio de 2025, Acindar ya había frenado la producción durante una semana, lo que afectó directamente a unos 200 operarios. Un mes después, la compañía vuelve a recurrir a un parate que refleja la continuidad del deterioro económico.
Desde enero de este año, la empresa aplica un esquema de suspensiones con el pago del 75% del salario, medida que se mantendrá hasta diciembre y que se complementa con un plan de retiros voluntarios. Según fuentes cercanas, el esquema vigente “se va adaptando a las necesidades operativas”, aunque por ahora no se anunciaron nuevas bajas de personal.
Actualmente, “ArcelorMittal” Acindar posee cinco plantas en el país: Villa Constitución, Rosario, San Nicolás, La Tablada y Villa Mercedes. La medida de suspensión afecta por ahora solo a la planta santafesina, aunque la compañía no descarta extender el plan de paradas a otras instalaciones en los próximos meses.
Desde la firma advierten que este tipo de interrupciones podría repetirse hacia fin de año si la situación del mercado no muestra señales de recuperación.
