Bunge en alerta: los despidos podrían ser 200

Por Ramallo Informa

Explicar la situación actual de los despidos en Bunge, sin retirarse un poco de la foto de las 60 familias que han quedado devastadas esta semana, no puede hacerse. Es necesario hacer el esfuerzo de observar más fríamente el cuadro completo, reconociendo la realidad, más allá que nos guste o no.

Para entender los motivos que desembocaron en este desenlace o en un desenlace potencial aun peor y por venir, no solo hay que buscar información fría, datos, hechos, situaciones que componen el cuadro, sino incluir en el análisis lo más duro del caso, que es la lógica con la que actúan y las realidades que imponen las multinacionales.  Realidades que nos negamos a ver cuando gozamos de  los beneficios de su llegada, pero que vienen en el ADN de estas empresas.

Pero vamos por parte.

La transformación global de Bunge

Desde hace un tiempo, la multinacional Bunge, decidió atravesar un reacomodamiento a nivel global, cuyos coletazos están viviéndose hoy aquí, en el fin del mundo.  Una decisión tomada hace tal vez 2 o 3 años,  quizás más, hoy nos pega y muy duro. Pero no somos la excepción.  En cada lugar del país donde Bunge tiene empleados directos, Buenos Aires, Tancacha, y puerto San Martin, entre otros, ya atravesaron este proceso.

En el ADN del gigante está compuesto solo por dinero

El gigante creció con un solo objetivo, su esencia, ganar dinero.  Eso es lo que mantiene viva a esta y a todas las empresas, generar ganancias. En el caso del Bunge Ltd, ganancias acordes a su tamaño.  La multinacional fusionó sus unidades de Asia y Europa. Tamaña reingeniería hace que Ramallo sea un juego de bebes para el Monstruo. Y más temprano que tarde, las mismas medidas llegarían a América del sur, cuando Bunge Argentina es absorbida por Bunge Brasil, formando una única unidad de negocio, donde argentina pasó a colgar como una parte más, de nuestro hermano mayor, Brasil. Hermano al que la empresa define, individual y grupalmente, más trabajador, más eficiente, más disciplinado y menos conflictivo, y por supuesto  más barato, que los argentinos.

Hace meses, la cúpula de Bunge argentina fue informada del plan de adecuación y a medida que pasaron las semanas, descabezaron la cúpula de la empresa en argentina. Primeras y segundas líneas de ceos y gerentes fueron los primeros en abandonar la nueva “sucursal” de los que será Bunge en adelante, dependiente de Brasil.

Lo que sucede se conoce hace tiempo, pero las marchas de otros sectores hacen más ruido que la de los aceiteros. Los despidos de Tancacha y Puerto San Martin, se vienen dando de a cuenta gotas desde hace un año y medio, para lograr un ajuste de 250 millones de dólares en costos, en estos dos años, decididos por la empresa para lo que a nosotros respecta.

Los despidos de Ramallo quedaron para el final

Este mismo proceso, no pudo realizarse en Ramallo de forma gradual, dada la intransigencia del gremio, ante el cual la empresa puede parecer flexible por momentos, pero es una intransigencia que no se olvida y que tarde o temprano, pasa facturas.

El caso Ramallo, aparece como el más  complejo, por los antecedentes de esa intransigencia gremial, independientemente de si estamos o no de acuerdo con dichas acciones gremiales. Pero solo en Ramallo, el gremio había logrado conquistas heroicas como convertir el Río Paraná en un estacionamiento de barcos de gran porte, parando el puerto por completo a fuerza de huelgas. Acumularon en el Río Paraná decenas de barcos de transporte global, en cuyas millonarias pérdidas nadie reparó, pérdidas de Bunge como de los países a los que exportamos, y que es muy nuestro, pasar por inocentes, creyendo que esta forma de negociación no trae consecuencias. Aun así, el gremio tuvo más conquistas como las de convertir a empresas tercerizadas como la de los cortadores de césped y otras, en aceiteros, donde lo único que tiene en común es la localización del trabajo. Bunge accedió una y otra vez. Y esto no es un juicio de valor sobre el gremio, sino hechos, tratando de entender el pensamiento  desde el punto de vista de la empresa.

Auditorias

Una auditoria internacional realizada sobre todos los puestos laborales en cada uno de los procesos, verifico que había lugares donde faltaba un empleado, y otros donde sobraban varios. “Lo que se puede hacer con 3 personas, no debe hacerse con 5” rezan las normas de cualquier empresa que quiere ganar dinero. Y los resultados arrojaron hace tiempo, que una masa de entre 60 y 80 puestos laborares eran innecesarios en Ramallo, y servían a la orden de ahorrar  al gigante, esos 250 millones de dólares.  Los empleados estaban condenados hace tiempo. Y las listas con la mayoría de los nombres, según dejan ver, también. Según allegados a la empresa, el gremio tenía conocimiento de la situación, de lo que ya sucedió, como lo que aún podría pasar.

Los rumores llegaron a la calle en mayo de este año, tiempo suficiente para que la empresa se prepare para resistir un posible embate gremial violento. O en caso que la situación se torne insostenible procedería al despido de casi la totalidad de los empleados, deteniendo la planta por completo.

El cierre casi total es una posibilidad  que pende de un hilo.

Los cereales de este año, producto de las inundaciones anteriores, se describen como excedidos en humedad e inútiles, sin contar la merma de las exportaciones.  Situación que abre una ventana más que apropiada para convertir una advertencia en realidad: un cierre total si  la situación se complica con medidas extremas por parte del sector gremial. Esto que suena a amenaza, que para la empresa es solo una medida razonable para proteger el resto de los empleados y las instalaciones, llega como una versión casi de ruego por parte de los demás empleados que seguirán en la planta, ya que si la situación gremial se va de las manos, la seguridad privada sería inútil, y en este caso, los gremios le darían la carta que Bunge necesita para detener casi por completo la planta y deshacerse de otros 150 empleados más.

Grave: Bunge despide y militariza la planta con Prefectura

En una situación donde el gobierno nacional faculta al ejército para intervenir en tareas de seguridad interior, las patronales van por más y militarizan las plantas donde se desarrollan conflictos para reprimir a los trabajadores que luchan. La federación aceitera tiene la fuerza necesaria para encabezar un plan de lucha de todo el cordón industrial contra estos atropellos.

Publicado por el diario la izquierda el 25 de julio pasado: https://laizquierdadiario.com/Grave-Bunge-despide-y-militariza-la-planta-con-Prefectura

 

Decisiones difíciles con variables que no pueden obviarse

Traducido al castellano, si la cosa se pone fea, no serán 60 ni 80, serán prácticamente todos los empleados despedidos que pagarían por la intransigencia de los que ya fueron despedidos.  Más del doble, pagando los que quedan, por los que ya no tiene trabajo ni lo recuperarán.

Ceguera autoimpuesta

Es necesario tomar conciencia que no tratamos con una empresa nacional, regional, ni siquiera latinoamericana. No es posible negociar con “alguien” que no existe. Imaginamos a Bunge como a una empresa nacional, pero eso es fantasía. No existe un Sr Bunge que atiende en una oficina en el camino de la costa o en Buenos Aires. Una multinacional toma decisiones a miles de kilómetros sin siquiera reparar que definen la vida de miles familias en el mundo, o condenan a muerte a pueblos enteros. No les importa ni el país, ni la gente, ni nada que no responda a su único fin: el dinero.

Peligroso desenlace

Ahora, resta ver si la empresa se arma para su defensa; si “apaga la luz hasta nuevo aviso” y despide el 90% de sus empleados de Ramallo (las más conveniente para la empresa y a cuyo fin son funcionales los gremios más violentos); o la menos probable, aceptar las indemnizaciones con serenidad, permitiendo que el resto de los empleados, continúen, según dejan entrever allegados a las líneas superiores de la unidad local.





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