La CGT: como ratas por tirante.
El último 7 de marzo nuestro país fue testigo de un hecho sin precedentes, histórico y llamativo: las bases obreras dejaron de insultar por lo bajo a sus “dirigentes” para gritarlo a viva voz. “Paro general, paro general” y “poné la fecha, la … que te parió” fueron las consignas de las 300 mil personas (o más) presentes, que por momentos tapó los discursos pacificadores de los tres líderes de la Confederación General del Trabajo. Los “gordos de la CGT” terminaron huyendo de la muchedumbre que no escatimó verdades.
Desde las primeras horas de la mañana, las calles de Buenos Aires se vieron abarrotadas por columnas de obreros. Metalúrgicos, empleados de comercio, judiciales, bancarios, estatales, camioneros, albañiles y docentes, entre otros, cambiaron la cotidianidad porteña para darle color a la ciudad con sus banderas y consignas. Los manifestantes llegaron desde distintos lugares del país para acudir a la cita que la CGT y la CTA le habían hecho a sus bases. Tranquilidad y alegría se observaba en los rostros de los trabajadores que marchaban en silencio bebiendo agua y comiendo algún choripán, que por cierto no era gratis. Alrededor de un centenar de puestos improvisados por changarines que vieron la posibilidad de ganar una moneda vendiendo sándwiches de hamburguesas y chorizo completaban el escenario de lo que parecía una marcha más de los trabajadores contra un gobierno que los ve como la principal variable de ajuste, priorizando y beneficiando a los sectores más acomodados de la sociedad. Todo era tan apacible, incluso el sol del mediodía, que nadie imaginó lo que vendría después.
Los manifestantes se fueron acomodando en frente del palco pasando pocos minutos del mediodía. Los primeros en llegar fueron los docentes de la Unión de Docentes Argentino (UDA); detrás de ellos se fueron enfilando los empleados de comercio, UOM, UOCRA y otras organizaciones sindicales. Y fue allí donde comenzó lo extraño: ¿desde cuándo en una manifestación de la CGT los docentes son los primeros por encima de Camioneros o UOCRA?
Alrededor de las 15:30 hs, ya con más de 300 mil trabajadores esperando, subieron al palco los “gordos de la CGT” y fue allí donde se hicieron sentir los silbidos y se empezó a notar que el ánimo de los trabajadores no era el mejor ante sus “dirigentes”. El primero en hablar fue Acuña y su discurso “liviano” fue interrumpido varias veces por el cántico de los presentes. “Paro general, paro general” gritaba la totalidad de los convocados ante un gremialista que criticaba tibiamente al gobierno de Macri y pedía que los dejaran dialogar para que el gobierno “rectificara”.
El segundo fue Juan Carlos Schmid, cuya perorata también fue rota por la voz de los obreros que solo piensan en la realidad que hace tiempo les toca vivir: despidos, suspensiones, empresas nacionales quebradas y aumentos salariales que no alcanzan para sostener los incrementos en la canasta básica y en los servicios. Fue este último el encargado de anunciar un paro general de 24 horas. Sin embargo, los manifestantes no se conformaron con el anuncio y a coro gritaron “poné la fecha la puta que te parió, poné la fecha la puta que te parió”.
Por último, fue Hector Daer el encargado de cerrar el acto, pero a esa altura del lamentable espectáculo que estaban brindando, su voz nunca llegó a escucharse ya que el abucheo y el canto de las bases que dicen representar sonaba como un estruendo unificado. Abochornados, los popes de la CGT, dieron por finalizado el acto con la marcha peronista. Una vez finalizada la canción, algunos manifestantes se retiraron del lugar exasperados con el accionar de sus representantes. Sin embargo, otros se quedaron a manifestar su descontento a los gremialistas que no sabían cómo salir del lugar. De hecho, los camioneros, a las trompadas, lograron que Pablo Moyano pudiera refugiarse en la sede de la Federación de Empleados de Comercio (Faecys).
El triunvirato que hoy lidera la CGT con complicidad de la mayoría de los medios de comunicación intentó minimizar el hecho alegando que fue un grupo de izquierda y el kirchnerismo el que orquestó la situación. Sin embargo, es inocultable que fueron sus propias bases las que los abuchearon, los corrieron y les pidieron a gritos que tomen una medida concreta ante un gobierno que con su accionar logró lo que parecía imposible: unir a sectores kirchneristas, peronistas y de izquierda.
FUENTE: SN GRITA (https://sngrita.wordpress.com/2017/03/09/la-cgt-como-ratas-por-tirantes/)





