Uno de los principales valores que presentan los agroecosistemas de las áreas periurbanas está vinculado a la satisfacción de las necesidades básicas de alimentación de la población. Recae en los productores la tarea de producir alimentos haciendo un uso eficiente en el manejo de los recursos para optimizar los resultados. Sin embargo, en muchas ocasiones la aplicación de plaguicidas es la medida más sencilla en respuesta a las enfermedades generadas por nematodos y patógenos del suelo, aunque representen aspectos nocivos para la salud de los trabajadores y el medio ambiente.
Desde INTA, una de las propuestas para abordar este escenario es la práctica de biosolarización, una técnica de desinfección del suelo básicamente a partir del uso de energía solar y aporte de materia orgánica al suelo; aportando así a la sostenibilidad ambiental. Con el objetivo de evaluar el desempeño económico-ambiental de esta técnica en reemplazo al uso de bromuro de metilo para la desinfección del suelo, se implementó la metodología de estudio de caso en una empresa frutihortícola del partido de Zárate, y así lograr reducir el uso de plaguicidas aplicados al suelo, y evaluar cómo este cambio modificaría su desempeño económico y ambiental.
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