La situación llego a una instancia límite: el jaqueo a la empresa Fiplasto por parte de la justicia. La empresa se defiende amenazando con el despido de personal. Y como la constante natural, en el medio siempre quedan los empleados muertos de miedo ante la amenaza de quedarse sin trabajo, como la única opción que pareciera viable. Esta locura empieza con una demanda legitima de UPVA, cuando la ONG ni siquiera tenía nombre aun, reclamando por la contaminación de la empresa Fiplasto y llega a la actualidad con el amague de “cierre de la empresa” por parte de la justicia, como si no hubiera puntos intermedios entre “contaminar” o “cerrar”. Una vergüenza desde cualquier punto de vista razonable.
Desconocimiento
La discusión comenzó hace tiempo con lucha de la ONG UPVA, frente a la parálisis y desinterés de las autoridades de todos los niveles, respecto al problema generado por Fiplasto en el Rio Paraná. La empresa derrama por lo menos parte de sus efluentes al rio, contaminándolo y formando desde hace años lo que ya todos conocemos como la “mancha negra”. Aunque parezca increíble, autoridades oficiales, provinciales y locales, estudios realizados y de dudosa divulgación, manifestaciones, encuentros, reclamos públicos y judiciales, e inclusive con visitas de concejales a la ciudad de la plata como también a la propia planta, aun no se conoce en forma exacta el tipo y nivel de contaminación visible.
El inicio
Dados estos últimos hechos que han cuestionado el final impuesto por la justicia, la concejal Isarra remarco la responsabilidad que UPVA tiene en el conflicto, aunque ahora “pretenda deshacerse de su accionar”, e indicó que “no pudimos tener acceso a la causa, pero si uno tiene memoria y recuerda un poco la trayectoria de esta ONG. La primera acción que esta ONG lleva adelante fue a partir del planteo que ellos hacen de la contaminación del Río Paraná, por parte de la empresa Fiplasto, a lo que ellos llamaron la Mancha Negra y esto lo llevo adelante la ONG UPVA. Yo digo que podemos convivir con un ambiente saludable, protegerlo y por otro lado seguir generando empleo y proteger las fuentes de trabajo. Si me preguntan del qué lado estoy, siempre voy a estar del lado de los trabajadores. Creo en la promoción y protección del medio ambiente, pero con criterios razonables y no a costa del trabajo y de la fuente de ingreso de tantas familias del partido de Ramallo”.
“que Monserrat deje de andar en auto”
“Yo me guio por lo que históricamente la ONG ha planteado, ya desde el año 2012 empezó con la cuestión de la mancha negra. Nosotros como concejales desde aquel momento estuvimos trabajando para saber la verdad. Y salieron a decir que nosotros (los concejales) nos hemos enriquecido porque la empresa Fiplasto nos daba dinero a los concejales. No solo que no me he enriquecido, porque sigo andando en la misma bicicleta desde hace 20 años, sino que digo que cuando se habla de medio ambiente yo sugeriría que quizás Monserrat deje de andar en el auto que se conduce y que ande en bicicleta para no generar más polución al ambiente, que deje de usar luz eléctrica o que no use el aire acondicionado, digo por llevarlo a un extremo.”, haciendo referencia al propio extremo al que la justicia lleva a la empresa.
Gestión sin gestión
Lo cierto es que el accionar de los concejales no tuvo frutos y la gestión Santalla optó por ponerse en víctima del reclamo, en lugar de ponerse a trabajar para investigar las causas y posibles caminos de solución. Siendo que este problema no solo afectaba “la ecología” como concepto abstracto, sino al turismo tan promocionado por el actual gobierno, y donde ni el titular del área, Rodriguez, ni el Secretario de Desarrollo Humano, Bellocchio, mostraron interés, por resolver. El primero simplemente jamás dio la cara y el segundo se puso a la defensiva, como si el reclamo no hubiera sido legítimo.
Los extremos
Isarra, quien termina su mandato de edil en un mes, destaco a su vez, con buen tino, que “Me parece que tenemos que ser más equilibrados a la hora de hacer un planteo. Me parece bárbaro que tengamos una ONG que promueva acciones de protección del medio ambiente, las comparto, las respeto y hasta las podría acompañar. Pero no cuando nos vamos a los extremos y eso implica la perdida de fuentes de trabajo”.
También es apropiado aclarar que la ONG no pide el hecho del despido de personal, ni el cierre de la planta. Quienes sostiene esto están siendo deliberadamente malintencionados. Adjudicarle esta responsabilidad a UPVA sería injusto y mentiroso.
380 familias en riesgo laboral
Aun así, la concejal Isarra continuó remarcando “El gremio está sumamente preocupado por la situación que se está viviendo. Hasta diciembre no sabemos qué va a pasar definitivamente. Aclaro, yo no soy vocera de Fiplasto. Al contrario insisto en decir que cuando yo he considerado pedirle informes a Fiplasto, los hemos pedido, cuando nos han invitado a ver la planta fuimos y realizamos las críticas que consideramos necesarias. Pero también creo que hay que acompañar a estas 380 familias que están en riesgo de perder sus fuentes de trabajo”.
Cien por ciento imprudentes
Por último, expresó la concejal Marcela Isarra algo que compartimos totalmente : “No comparto para nada el acto, creo que hasta irreverente del presidente de una ONG de San Nicolás quien dijo en un medio de comunicación que los trabajadores se quedaran tranquilo porque iban a ser indemnizados. No tienen la menor idea de lo que es no tener trabajo y lo que es que una familia entera tenga que sufrir la falta de trabajo, que un padre o madre no le pueda llevar el pan a la mesa a sus hijos. Me parece una irresponsabilidad absoluta lo que ha dicho este señor”, haciendo referencia a la ONG FOMEA, en lo que parece que consideran una “victoria sobre la empresa”.

