“En Ramallo todos hacen lo que quieren” se queja un vecino que, en la esquina de San Martin y Moreno, frente al municipio, a la guardia urbana, a la policía y el centro de monitoreo, ve cómo un viernes al mediodía un hombre en moto con su hija pasa el semáforo en rojo sin siquiera usar casco. Esto es solo la primera frase de la centena de críticas del vecino, que rezan a cerca de la ineficacia de un gobierno desgastado y desinteresado.
Si los ramallenses cruzan un semáforo en rojo sin cumplir las normas mínimas de seguridad es porque el funcionario que debería controlar que no pase, no lo está haciendo y está cobrando un sueldo escandalosamente superior a los de, por ejemplo, un obrero que deja la salud doce horas en una fábrica. Si un miércoles por la tarde el boulevard Mitre está lleno de basura es también porque hay un funcionario que cobra y no hace su trabajo; si un vecino de Ramallo construye su garaje tomando parte de la calle es porque hay otro funcionario cobrando un sueldo escandaloso sin hacer su trabajo. Pero, siguiendo la lógica de que la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer, ¿quién debería controlar que Urquiza, Lienhart y Giovanelli hagan su trabajo?
Esa persona que cobra un sueldo superior a los de cualquier ramallense, aunque a diferencia de la mayoría de los empleados, los resultados de su gestión brillan por su ausencia. El jefe de gabinete municipal, cuya función debería ser la de liderar la efectividad todas las secretarias del municipio y de los funcionarios políticos de alto rango. No solo esto no sucede, sino que las internas hacen que cada vez sea más intrascendente su puesto. los hechos demuestran que al igual que sus dependientes, éste no está teniendo éxito en su quehacer y no es algo raro, ya que Sbuttoni es la misma persona que en febrero se reunió con los vecinos de Valle de Oro que se encuentran ocupando un predio en Villa Ramallo y que, en esa oportunidad, concurrieron al edificio municipal para pedir la solución del problema y, lejos de encontrarse con una solución, se fueron enojados. Recordemos que en aquella ocasión fueron recibidos por el Jefe de Gabinete Municipal, Lic. Daniel Sbuttoni y Lorena Gómez. Desde el gobierno se informó que los vecinos vinieron de forma prepotente a exigir cosas más que en tono de dialogar, y que por eso se habría tensado la conversación. Desde el grupo de vecinos sostienen todo lo contrario: que ellos habrían reaccionado porque le habrían levantado la voz. Tenga uno u otro la razón, todo indicaría que se está muy lejos de una solución y que el jefe de gabinete en lugar de resolver los problemas de los vecinos de Ramallo (tal como es su deber por el oneroso sueldo que cobra por ser funcionario público) se enoja y los enoja. Este hecho demuestra por qué, como se queja el vecino, en Ramallo “en la calle todos hacen lo que quieren, pero en el ejecutivo ninguno hace nada”.
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