Objeción

Por Ramallo Informa

Por Fernando Latrille. Hace unos días celebraba el llamado a concurso de profesionales por parte del Servicio Local para integrar en Ramallo a los nuevos profesionales que trabajarán bajo la órbita de salud en la promoción y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Hoy me entero que se han elegido a los integrantes por el medio Agencia La Provincia (ver captura de imagen) y que se darán a conocer quiénes serán los profesionales la semana entrante. Pero el medio adelantaba que: “todos serán coordinados por la abogada, Daniela Rodríguez, que en el pasado formó parte del servicio”. Lo que no se dice, y que debieron analizar los: gremios, concejales, todos los que forman parte y son integrantes del consejo local y que supuestamente actuaron como veedores en las designaciones es que el paso de Daniela Rodríguez por el SEDENA (Servicio de Defensa de los Derechos de Niñez y Adolescencia) no ha sido de una buena actuación.

En el año 2006 quien escribe daba cuenta del maltrato que sufrían niñas/os y adolescentes que habían pasado por el Hogar Ilusiones reflejado en una investigación rigurosa con el relato de ex internos, ex empleados del hogar, testimonios de quiénes ahí vivieron en lo que declararon en diferentes oportunidades como “un infierno”, sumado al relato de una directora de escuela que recibía alumnos del hogar que se desmayaban por hambre, concurrían al establecimiento con problemas de higiene, presentaban serios problemas de conducta debido a la violencia en la que vivían como natural en el hogar, todo eso fue reflejado en el mensuario Despertar e incluso se realizó una denuncia ante el poder judicial.

La directora del Hogar Ilusiones Claudia Rodríguez se ocupó en negarlo todo, y buscó refugio en la Municipalidad y a través del entonces secretario en promoción social Fabián Damelio y junto al SEDENA de aquel entonces, decidieron colocarse del lado del Hogar Ilusiones. En lugar de proteger los derechos de niñas/os y adolescentes que estaban siendo vulnerados en ese lugar, decidieron tapar- al igual que la directora del Hogar- lo que ocurría. Para ello nada mejor que atacar al mensajero. Fue así que enviaron una carta desde el SEDENA a la directora de la escuela Nº 5 María Elvira Secchi intentando culparla por presunta discriminación para con los chicos del Hogar por simplemente pedir la documentación correspondiente de esos alumnos como a todos los demás alumnos de la escuela como indica la normativa. Pero eso no le importaba al Servicio de Defensa de los Derechos de la Niñez y Adolescencia (SEDENA), a Daniela Rodríguez, la abogada que firmó la nota ya que el propósito que se buscaba mediante la nota era el de disciplinar a quien precisamente daba cuenta del estado en el que se encontraban niñas, niños y adolescentes que concurrían del Hogar al establecimiento educativo con el deseo de acallar su voz.

El SEDENA de aquel entonces se prestó al juego, defendió al Hogar Ilusiones y nada dijo del maltrato y de todas las violaciones a los derechos humanos que se manifestaban en ese depósito, porque eso era el Hogar Ilusiones, un depósito, donde no se garantizaba la mínima protección de la niñez y adolescencia de quienes estaban bajo “supuesta protección” en ese hogar de “convivencia” por arbitraria orden judicial, en muchos casos.

Daniela Rodríguez tomó partido, el de intentar tapar, lo hicieron desde la Municipalidad, haciendo oídos sordos a la investigación que daba cuenta del peligro que existía para niñas/os y adolescentes que ahí estaban alojados, lejos de eso la respuesta fue un deseo de hostigar a la directora de la escuela que había dado cuenta de la situación y ejerció su defensa a través de SUTEBA y la CTA Ramallo de la que formaba parte como Secretaria de Asistencia Social.

La profesional que el consejo local decide poner hoy al frente como coordinadora tiene un pasado penoso por el SEDENA. No reparó ni siquiera después del error y horror cometido contra la directora María Elvira Secchi que demostró con argumentos sólidos que había cumplido con su deber como directora. Ni siquiera la abogada que se elige como coordinadora reparó que a quien le pedían explicaciones fue siempre una defensora de los derechos humanos y sufrió el exilio junto a su marido el poeta Leonardo Castillo durante la dictadura cívico militar.

Hace unos días por las redes sociales expresaba, también se lo decía a la secretaria general de SUTEBA Ramallo, que era importante contar con personas idóneas y con trayectoria en la defensa de los derechos humanos. Hoy me encuentro que el primer paso decidido de poner en ese lugar a quien pasó sin ejercer defensa alguna ante la vulnerabilidad de derechos de los pibes que estaban en el Hogar Ilusiones y que se evidenciaba por una denuncia pública, es el primer error que se comete por no haberse preguntado desde el Consejo Local:

¿Cómo actuó la abogada Daniela Rodríguez cuando se denunciaba las atrocidades que se cometían en el Hogar Ilusiones?

¿Acaso la abogada Daniela Rodríguez no decidió tomar partido, pero no en defensa de los derechos de la niñez, de la adolescencia, que estaban siendo vulnerados, y buscar intimidar a una directora de escuela que daba cuenta de la situación?

¿Qué acciones concretas tomó la abogada Rodríguez y demás integrantes del SEDENA ante esas violaciones puestas en relieve ese año por el mensuario Despertar y de la que también se hicieron eco otros medios locales?

Las respuestas a esos interrogantes formulados debieron buscarlas quienes decidieron que Daniela Rodríguez era la persona adecuada para cumplir la función de coordinadora del servicio local de promoción y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, dándose cuenta que había motivos para realizar la objeción a su nombramiento.

Es por ello que ya habiendo enviado copia ante mi gremio SUTEBA que participó como veedor; ante el presidente del Concejo Deliberante para que traslade a los concejales representantes del Servicio Local, al intendente Poletti, para saber si la decisión fue de él o el error fue del Servicio Local, en no haber evaluado los antecedentes en forma correspondiente para el nombramiento de Daniela Rodríguez como coordinadora del servicio local por todo lo aquí expuesto en esta nota y que hago pública en esta red social y por si acaso no soy escuchado- como generalmente sucede- pero cumpliendo con mi deber como ciudadano, como periodista, y como memorioso que me hace expresar que si dicha persona ocupa ese lugar estamos ante la evidencia que la promoción y protección de los derechos de la niñez y adolescentes en Ramallo estará en mano de una coordinadora que lejos estuvo en ejercer la defensa, la protección de los derechos vulnerados señalados.





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