Esta nota puede ser larga pero vale la pena, ya que ayuda a entender el cuadro de situación, y pone al descubierto otra de las aristas del conflicto, y es la propia división entre empleados, y cómo actúan y piensan los actuales dueños. Andrea Fleitas, actual delegada gremial de los empleados de clínica Juan Pablo ll, replicó las declaraciones que algunos empleados hicieron en una de las primeras publicaciones que realizamos acerca del conflicto laboral que tienen los trabajadores del nosocomio con la actual administración.
Nada en este artículo tiene que ver con las acusaciones de procedimientos faltos de ética, de responsabilidad y de profesionalismo, del que varios empleados han denunciado. Andrea Fleitas, delegada, desmintió las cuestiones gremiales que le involucraban, y precisó con detalles su adecuado accionar como delegada, y sacó a la luz algunas diferencias internas entre los propios empleados. La decisión e implementación del último paro junto con las declaraciones de algunos empleados afectó en forma personal a la delegada del gremio y nos pidió expresar su verdad.
Lo primero que planteó, es que el paro que se estuvo realizando no cumplía con los pasos legales que deben darse a fin de que los empleados no corran riesgo de ser despedidos sin causa, y recalcó que ella no puede ser irresponsable en su calidad de delegada y avalar un paro del que ni siquiera había sido informada.
“el ultimo paro que hicieron, lo podríamos haber hecho legal, pero nunca vinieron a comunicarle nada al gremio”.
Las empleadas que hablaron de la falta de compromiso de Andrea en su calidad de delegada, pusieron en duda su responsabilidad laboral, y omitieron declarar que conocían el estado de salud y los motivos por los cuales Andrea no podía trabajar. Aun así, según la propia Fleitas, esto no le impidió cumplir con sus deberes, y subrayó que aunque imposibilitada de movilizarse con normalidad, durante los últimos dos años “Hicimos por lo menos cuatro paros, y lo hicimos con acuerdo de la mayoría, y en forma legal.” Y agregó: “de hecho el ultimo paro que hicieron ellos lo podríamos haber hecho legal pero nunca vinieron a comunicarle nada al gremio.”, lo cual se pone de manifiesto las enormes diferencias entre un grupo de empleados y otro, divididos aparentemente por cuestiones personales, ya que del primero al último empleado está reclamando lo mismo, cinco meses de atraso en el pago de sueldos y aguinaldo adeudados.
“Yo no sabia nada de 1700 pesos”
En la primer nota, hace 10 días, las empleadas de paro, acusaron a la delegada de ser la artífice o cómplice del pago de solo 1700 pesos que les pagaron en el mes marzo, a lo que Andrea respondió: “Yo no sabía nada de los 1700 que les mandaron. A mí me avisaron que iban a mandar plata pero nunca me dijeron cuánto y tampoco firme nada. Ni siquiera tengo la autoridad de decir “no manen plata”. Yo me entero que van a mandar plata porque viaje hasta San Nicolás para pedir que me entreguen algo de lo que me debían porque lo necesitaba para la operación.”
“Las empleadas que declararon, mintieron”
En primer lugar Andrea aclaró que “Es mentira que la mayoría de los empleados se desafilio del gremio. En realidad son solamente tres los que se desafiliaron y recién esta semana les llego la notificación.”, dejando en claro que al momento de iniciar el paro, hace más de 10 días, las empleadas no estaban desafiliados como manifestaron. En segundo lugar también se ocupó de aclarar otra mentira que ayuda a la confusión de la gente, ya que nunca hubo 30 desafiliados como declararon a la nota las empleadas que llevaron adelante el paro, sólo tres fueron las que se desafiliaron, y eso pasó en forma posterior a la iniciación del paro. Aun así las empleadas acudieron al representante de ATE, Adrián Lezcano, quien sin informarse, pasando por alto que existe una delegada gremial en funciones, y sin ser representante de los empleados, prestó conformidad y puso su firma.
“Están hechos todos los reclamos, y esta la documentación”
Las empleadas, aparentemente divididas en lugar de ir unidas, en un reclamo justo, declararon a este medio, en pocas palabras, que su gremio y su delegada no hacían nada por ellas. Andrea no manifestó su profundo dolor ante estas declaraciones públicas a la que calificó como “hechas de mala fe”, y dijo “Tengo la carpeta donde están todos los reclamos efectuados y documentados, como el gremio y la ley me exigen. Desde los reclamos de la faltante de pago de una diferencia del aguinaldo de 2014, y está reclamado” -y detallo todos los reclamos actuales ya conocidos por todos- “Tengo todos los papeles que demuestras que los reclamos que me presentaron los empleados se hicieron en forma legal. Acá hay abogados de por medio. Quien habló contra el gremio habla porque el aire es gratis, hablan sin conocer como son las cuestiones”- acusó Andrea Fleitas.
Aún con problemas de movilidad física: “He asistido a todas y cada una de las reuniones y con todos los reclamos”
“Hablar de mi condición como gremialista, decir que estoy comprada y que no voy a trabajar porque se me canta, es una acusación que no solo me dañó, sino que está dañando a mi familia. La persona que habló, lo único que quiere es dañar. Mi marido todas las mañana se levanta para acompañarme a hacer todo los tramites que necesito realizar porque no puedo caminar ni andar sola, dependo de que alguien me ayude a movilizarme; inclusive él es quien me lleva cada vez que tengo que viajar a San Nicolás hasta la clínica, cada vez que tengo que ir hasta el ministerio, cada vez que tenemos que viajar a reunión con el gremio o como el otro día que viajamos con las chicas a reclamar la plata que nos debían a San Nicolás. He cumplido con todas las formalidades de todos los reclamos, no de ahora sino que lo hecho siempre, y en los últimos dos años el único que estuvo a mi lado para llevarme a todas las reuniones, ya que asistí a todas, fue mi marido. Entonces leer todas las acusaciones que hicieron sobre mi persona, es algo que no solo me dolió a mi sino que afectó a mi familia, porque ellos son testigo y parte de todos los esfuerzos que a diario hago, para que todos los reclamos que presentamos sean respondidos”
Sin ART, lleva dos años con problemas para movilizarse, y cuatro intervenciones, costeadas por su familia.
Andrea Fleitas, explicó que sus compañeras, las que hablaron con nuestro medio conocían su situación, y no sólo no lo dijeron, sino que la ensuciaron pretendiendo hacer creer a la gente, que no venía trabajando por simples excusas o por tener algún tipo de arreglo con alguien. Andrea se tomó el trabajo de describir lo que viene padeciendo sin contar con la responsabilidad que le cabe a la clínica, ni con colaboración de ningún tipo, ni el interés de sus patrones, con los cuales aclaró que está en litigio. “Mi problema de salud, se debe a un accidente laboral. Cuando llame a la ART para que responda por mi accidente, me dicen que el servicio estaba dado de baja por falta de pago. Y desde la clínica San Nicolás, el administrador no me dio ninguna respuesta. De este accidente ya hace dos años, y desde entonces ya voy cuatro cirugías de rodilla y todo lo tuve que cubrir yo sola, nadie me vino a preguntar nada.”
La delegada agregó: “En una de las últimas cirugías vino una compañera a ofrecerme el dinero que me faltaba porque yo estaba esperando cobrar para juntar la plata y así poder operarme. Yo agradecí el gesto pero no acepte la ayuda porque nunca sabemos cuándo nos van a pagar, ni si nos van a pagar. Yo no puedo andar debiéndole a todo el mundo, todo el tiempo. Gracias a Dios mi marido consiguió el dinero. Pero si no hubiera sido así, yo no me podría haber operado. Y cada operación me está costando cerca de 10 mil pesos”.
“La clínica San Nicolás no enfrenta los gastos médicos por accidentes laborales, y no tienen ART” dijo Fleitas.
“Yo no estoy faltando porque se me canta o porque estoy con la patronal. Yo tengo un certificado médico que justifica mis faltas al trabajo. De hecho ni bien me accidenté seguí yendo igual al trabajo con un movilizador, pero de todas maneras tenía que depender de los demás para poder realizar algunas cosas. Cuando fui al médico y se enteró que seguía yendo a trabajar en las condiciones que estaba, inmediatamente me mando a mi casa con una orden médica. Además de todo esto yo hacia el sacrificio de ir a trabajar aun cuando no me estaban pagando.”
“Y encima cargaba personalmente con todos los viajes a Buenos Aires y visitas al médico que tenía que hacer. Yo sola me los tenía que costear, porque la mutual no me los cubría.”
Cuando le planteé el tema al SR. Copari, el administrador de la clínica San Nicolás, él me dijo que después lo hablábamos. Aún estoy esperándolo. NO HAY ART EN LA Clínica”.
“Ellas cobraron y con mi sueldo pagaron la luz de la clínica”
Ante la pregunta de ¿porque mintieron las empleadas?, Andrea respondió: “No sé porque mintieron, supongo que por mala leche. ¿Quisiera saber en qué estoy arreglada?, porque cuando ellos cobraron en noviembre, a mi plata la usaron para pagar la luz de la clínica y el sueldo de ese mes recién lo termine cobrando dos meses después, el 29 de enero.”
La delegada también explico que “no les depositan el sueldo, en lugar de eso cobran en efectivo y con dinero que mandan desde San Nicolás para “repartir” entre los empleados, “La forma de pago no es legal, es mas eso se pidió en el ministerio y hay una nota en donde ellos se comprometían a cambiarlo y hasta el momento todo sigue igual y con el gremio no se arregló nada. Con el gremio vamos hacemos los reclamos, vamos peleamos y discutimos.”
En la clínica “Despiden gente cuando quieren”
“Siempre que plantearon hacer paro, se siguieron todos los paso legales y luego se hizo paro. Pero la última vez que se hizo paro, ellas (refiriéndose a las empleadas que la acusaron) decidieron no acompañarnos. Y no es cierto que echaron gente siempre que se hizo paro, lo cierto es que siempre que quieren (los responsables de la clínica) echan gente y no es a raíz de los paros”.
El actual administrador, Copari, nos mienten y se esconde.
“El viernes 1 de abril, fuimos con el gremio hasta la clínica San Nicolás para hablar con el señor Copari para que las compañeras que no cobraron puedan cobrar y estuvimos esperando… Copari nunca se percató de que estábamos afuera… Nos mienten en la cara, ¿me vas a decir que nadie le aviso que lo estábamos esperando?”. Todas las declaraciones de Andrea, ponen de manifiesto que es tan víctima como cualquiera de las demás empleadas, y no existe probabilidad de que tenga algún arreglo con la patronal, ya que si así fuera, por lo menos cobraría al mismo tiempo que las demás empleadas, cobraría más o sería ayudada económicamente con su problema físico, y nada de esto parece ser así.
“La clínica de Ramallo no me importa, dijo Fernández Viña”
Andrea nos describió unas cuantas prácticas ilegales y faltas de todo tipo de ética y de responsabilidad, a las que son sometidos al cumplir todos los que trabajan en esa clínica. Y se ocupó de rescatar una conversación con él dueño actual: “El Director de la Clínica el Sr. Fernández Viña nunca nos ha dado respuestas, inclusive en una oportunidad que estuvimos hablando con él, me dijo que la clínica de Ramallo no le importaba porque le daba perdida, que esperaban otra cosa. No sé qué esperaban, porque acá se trabaja bien”.
Los empleados divididos garantizan que el empleador gane su juego, por sobre sus propios reclamos legítimos.
“La pero parte de todo esto es que los empleados están desunidos -dice Fleitas-. Vos fíjate que el otro día algunos empleados viajaron al Ministerio de Trabajo, porque le adelantaron la audiencia que era para el 13, y otros estaban haciendo paro acá, cuando Verónica (una de las Jefas de la Clínica en Ramallo) agarró a los que estaban haciendo paro acá en Ramallo, los convenció para que lo levantaran y así fué. Los otros empleados que estaban en el Ministerio reclamando por todos, se tuvieron que volver, dado que la mayoría (que eran los que estaban acá) ya habían levantado el paro”.
Al día de hoy, los administradores vienen ganando la partida.
Hoy la situación parece ser de vida normal, aun a pesar de haber planteado que no bajarían la medida hasta no recibir todo los que se les adeuda, con un pago de 3000 pesos, los actuales administradores logran imponerse por sobre los empleados, y todos fueron “obligados”, “persuadidos” (o como el lector prefiera interpretarlo) a volver a trabajar sometidos a las mismas condiciones, pero cada vez con una deuda más alta de la clínica para con los trabajadores.
