Actualidad Opinión Por Ramallo Informa
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“si los bienes se consiguen sin mérito, sin mayor esfuerzo, ¿por qué no yo?”

Es una de esas cosas que solo se ven cuando se rompen: la ventana quebrándose, convertida en astillas. El resto del tiempo está ahí, transparente, casi invisible, marcando los espacios: lo que está adentro, lo que queda afuera. El resto del tiempo está -tan presente, tan discreta- y siempre me sorprendió que funcionara: uno de los grandes misterios de las sociedades contemporáneas es que las personas respeten la propiedad ajena. Es difícil: supone que millones y millones vivan mirando lo que querrían tener pero acepten que no van a tenerlo porque hay leyes y policías que lo impiden. Es cruel -escribí hace un par de años-: les muestran todo el tiempo lo que no pueden, los invitan todo el tiempo a lo que no pueden: vestirse lindo, viajar, cogerse rubios, andar en coche, comer todos los días. Todo está ahí, como al alcance de…

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