Las faltas de controles y la irrespetuosidad de los conductores hacen intransitables algunas calles de Villa Ramallo. Las cercanías de las escuelas, clubes o consultorios médicos son las zonas más conflictivas, donde la falta de conducta es la mayor deuda a la hora de respetar las reglas de tránsito.
Estaciona dónde quieras
Al caer la tarde el tránsito por calle Sarmiento, entre San Martin y Ginocchio, es un caos. La presencia del Club Defensores y los consultorios médicos hacen imposible el tránsito por esa calle.
La irresponsable conducta de los conductores, que estacionan donde y como quieren, hacen estrecho el paso por frente al club. La falta de presencia de inspectores de transito agrava el panorama. La anarquía vehicular domina la escena.
Son harto conocidas las quejas de los conductores que deben usar esa calle en horario picos, y la conclusión es unánime: “es un caos”, coinciden.
Si el Municipio decidiera aplicar el rigor de la ley, no solo ordenaría el transito sino que captaría un ingreso importante a modo de cobro de multas. Pero todos los días es la misma situación y los controles brillan por su ausencia.
Frente al Club Defensores se habilito una dársena de descenso y ascenso, aprobada en el HCD. Lamentablemente esta obra no cumple con lo autorizado y puede observarse en algunos momentos varios autos estacionados a 45°. Frente al club, hay un espacio determinado indicado en carteles que prohíben el estacionamiento frente al edificio Pampa. Allí los consultorios médicos indican que está prohibido detenerse, pero a las señales de tránsito no se respeta.
Escuelas y doble fila
La entrada y salidas de las escuelas es un caos. Durante los ingresos es normal encontrarse con autos y motos estacionados sobre las dos aceras, o en doble fila. La ubicación de los establecimientos también contribuye a la congestión.
En el horario de salida, la situación es diferente, la asistencia de los agentes de Policía ordenando, e incluso cortando el transito hace menos caótico el egreso.
La escuela N°6, en plena avenida, desde siempre utilizo el corte de tránsito para la salida de los alumnos, allí existe un ordenamiento que hace evitar esa zona en determinados horarios. Pero en el caso de los Jardines 901 o 903, o las escuelas 23 o 5 hace imposible el tránsito por las calles que delimita.
La falta de controles
Villa Ramallo está sumergida en un caos vehicular. El centro de la ciudad está condicionado a lo que los frentistas decidan: agencia de remises que impiden estacionar, paradas de colectivos que no se respetan, autos estacionados cerca de los bocacalle, etc.
Cualquier vecino que disponga de algún cono naranja de tránsito, es medida suficiente para adueñarse del estacionamiento. Sin ningún tipo de permiso, varios comerciantes colocan estos elementos en la calle para brindar “exclusividad” de estacionamiento. El caso de las remiserias es un claro ejemplo.
Según la ordenanza que regula las obligaciones de los remises, determina el lugar donde deben estacionar los autos afectados para su servicio. Pero la comodidad de los remiseros dispone estacionarse frente a los locales. Este caso se puede ver en la Av. San Martin o en calle Sarmiento, frente a la Escuela Media N°1.

