Quienes colaboraron con alimentos, dinero, transporte, tiempo y presencia. A quienes aportaron de manera anónima, confiando y sosteniendo este camino, permitiendo que hoy podamos compartir pan dulce, alimentos, caja navideñas y amor.
Un proyecto llevado adelante por jóvenes del Centro Familiar de Cristo de Ramallo, que desde su taller de cocina elaboraron los alimentos que fueron repartidos en instituciones, familias y situaciones particulares.
Uno de los momentos más hermosos fue compartir una merienda navideña en el Hogar de Adultos Mayores del Hospital José María Gomendio. Un encuentro simple, profundo y lleno de ternura.
Pueden decir que fue una Navidad solidaria, comunitaria y profundamente feliz, porque el amor circuló y se multiplicó.
