A veces nos preguntamos cuándo será el mejor día de mi vida y en ocasiones solemos decir ¡Hoy fue el mejor día de mi vida! Pero, alguna vez te detuviste a pensar por qué ese día fue el mejor o mejor dicho ¿Por qué los demás días no lo fueron?
Lo cierto es que la rutina, las responsabilidades, la redes sociales, el trabajo, la familia, o cual fuere tu centro de atención diario termina consumiendo tu tiempo de tal manera que siempre estamos preocupados por algo y no nos tomamos ni si quiera un según para decirle a nuestra cabeza, ¡Stop!!Pará! y disfruta de este preciso momento.
No nos tomamos los momentos necesarios para apreciar el día a día, y mucho menos cada instante que vamos restando de nuestra vida. Por eso te recomendamos que pienses cada vez que comiences tu día: “Hoy va a ser el mejor día de mi vida”.
Imagina empezar cada día con esta expresión: “Hoy va a ser el mejor día de mi vida” Sólo por eso, estarías atento a las oportunidades que te rodean a diario para apoyar tus sueños que, de otra manera, te habrían pasado fácilmente desapercibidas. Por eso, es importante decidir qué queremos de cada día ¿Qué oportunidades te aparecen hoy? Estate atento a señales, conversaciones “casuales”, una canción que suena, un libro que te recomiendan, un encuentro, algo que se te caiga, algo que encuentres “por casualidad”, algún anuncio publicitario, cualquier cosa fuera de tu rutina habitual…pon el ojo y verás que cada día, todo lo que te ocurre, te revela lo que estás atrayendo a tu vida.
Si no te gusta lo que está aconteciendo en tu vida, entonces, ya sabes en que te has estado enfocando últimamente; ya sabes lo que no quieres y debes aprovecharlo para clarificar qué es lo que sí quieres y centrarte sólo en eso, para que lo deseado, vaya tomando más y más fuerza y puedas así decir al finalizar cada día: “Hoy fue el mejor día de mi vida”
Nota inspirada enun fragmento de Michael Gelb

En una de las fotos más conmovedoras, Jessica sostiene las botas de cowboy de sus prometido, quien, a través de un efecto realizado con Photoshop, parece estar a su lado, como si fuera un espectro o un espíritu.
Carlos, que gastó un cuaderno entero de currículum escritos a mano, está feliz. Tuvo una entrevista laboral. “Me encanta el trabajo”, repite varias veces con entusiasmo, aunque no sabe exactamente qué hará pero sí que la fábrica de vidrios en la que le ofrecieron empleo tiene turnos rotativos, pagan por quincena y en blanco. “No hay drama”, lo que sea que haga le va a gustar, agrega, y confiesa que todavía no pudo avisarle a su abuela que tuvo una entrevista laboral y que al día siguiente debería hacerse los exámenes médicos, el pre ocupacional. “No tengo ni siquiera crédito”, revela, y otra vez se ríe mientras explica que dejó a su familia en Marcos Juárez porque ahí tampoco tenía trabajo y por esa razón se mudó a la casa de una tía en un barrio de Córdoba capital.
Investigaron a la otra pareja (incluso a los padres del matrimonio) para ver si podía haber habido un secuestro pactado y un entregador. Los perros, guiados por la muda de ropa que le habían llevado a Sofía por si se mojaba, estuvieron hasta en los techos de esas casas. Nada.
El páramo de Berlín
Indignada por ver tanta frialdad, tanta insensibilidad y tanta maldad decidí compartir esto con ustedes. La verdad es que para muchos son solo animales, pero no dejan de ser un ser viviente. Para muchos otros un ser como este que vemos en la foto, es un amigo, uno más de la familia, una compañía fiel, lo que poco se encuentra en estas sociedades cada vez más individualistas.