En un partido cerrado para la albiceleste, sobre todo en los primeros 30 minutos, Argentina con toques de paciencia buscaba los espacios que no se presentaban por una Australia ordenada, por supuesto que cuando el mejor jugador del planeta rompe líneas en el área, ya sabes que es muy probable que el resultado en el marcador cambie, y cambió.
Ese gol, a los 40 minutos, permitió a Argentina irse al vestuario más tranquilo, sabiendo que los “Socceroos” tenía que salir a buscarlo. Scaloni mandó a presionar y de esa presión de Rodrigo De Paul, la “arañita” Álvarez como quien roba una billetera de atrás a un descuidado, le robó la pelota a Mat Ryan, el arquero que pecó de inocente.
Un partido sin dudas escaso de goles para nuestra selección, y como el fútbol es fútbol por un pelotazo de Craig Goodwin, que dio en el rostro de Enzo Fernández, la pelota cambió de trayectoria y “dibu” solo atinó a mirarla mientras se colaba por el segundo palo.
Después de ese gol australiano, los chicos de Oceanía salieron buscando por arriba, tener una nueva oportunidad de anotar, las pelotas paradas y los centros eran el hilo conductor para un equipo consiente de sus falencias pero también de sus virtudes. Emiliano Martínez fue el encargado de que esa ilusión termine con su atajada estrella en el final de lo agregado por el árbitro.
Partido difícil que podría haber empezado con un penal a favor de Argentina, cerrado por momentos y de floreo argentino por otro, para morir entre la adrenalina y nervios de ambos equipos.
Argentina, el viernes 9 de diciembre a las 16:00 hs, enfrentará en cuartos a Holanda, en busca de dar un pasito más hacia la semi en este mundial de Qatar.
