El legado de Freddie Mercury cobra vida en una épica subasta de objetos personales el día que cumpliría 77 años.
En conmemoración del que habría sido el 77º cumpleaños de la leyenda del rock, Freddie Mercury, su heredera y amiga cercana, Mary Austin, ha tomado una decisión que encantará a los fans de todo el mundo. La colección de 1500 artículos personales del icónico cantante, que abarcan desde su peine para el bigote hasta su amado tocadiscos, será subastada hoy, 6 de septiembre.
Estos tesoros, que alguna vez ocuparon la mansión de Mercury desde 1980 hasta su trágica muerte en 1991, se ofrecerán al público gracias a la generosidad de Mary Austin. Pero esta subasta va más allá de un simple evento de venta; es un tributo al espíritu filantrópico de Mercury, ya que parte de las ganancias se destinarán a dos organizaciones benéficas dedicadas a la lucha contra el sida: el Mercury Phoenix Trust y la Elton John Aids Foundation.
La subasta, que se llevará a cabo en la sede de Sotheby’s en Londres hasta el 11 de septiembre, presenta una asombrosa variedad de objetos que brindan una visión única de la vida y los gustos personales de Freddie Mercury. Entre los destacados se encuentran borradores de canciones icónicas como “Bohemian Rhapsody” y “We Are the Champions”. Este último se espera que sea uno de los artículos más codiciados con un precio base de 1.500.000 dólares.
Sin embargo, el verdadero tesoro de la subasta es el piano negro de media cola Yamaha G2 Baby Grand, valorado en casi cuatro millones de dólares, que Mercury cuidaba celosamente. No permitía que nadie fumara cerca de él ni que colocaran un vaso en su superficie, ya que sentía una conexión creativa única con este instrumento.
La colección abarca mucho más que objetos musicales, ya que Freddie Mercury era un coleccionista culto y apasionado del arte. Obras de Henri Matisse, Utagawa Hiroshige, Salvador Dalí y Pablo Picasso, junto con figuras ornamentales y muebles de lujo, se subastarán junto con objetos personales como gafas de sol, kits de costura y figuras felinas que reflejan la pasión del cantante por los gatos.
En última instancia, esta subasta no solo ofrece a los fans la oportunidad de poseer un pedazo del legado de Freddie Mercury, sino que también permite explorar el ecléctico mundo de un ícono del rock a lo largo de cinco décadas. Un tributo que continúa revelando historias sobre la vida y el legado de Mercury mientras los objetos encuentran nuevos hogares en manos de admiradores y coleccionistas.
