Lo que se vivió ayer en el partido de Ramallo no fue un día más; fue una verdadera carrera contra el tiempo y el fuego. El cuerpo de Bomberos Voluntarios no tuvo respiro en una jornada donde la negligencia y las condiciones climáticas se combinaron para generar cinco incendios de magnitud en menos de siete horas.
Este episodio pone de manifiesto el trabajo incansable y exhaustivo de nuestros voluntarios, quienes deben saltar de un incendio de campo a una emergencia de vivienda en cuestión de minutos. La comunidad debe entender que el recurso humano es limitado y el cansancio físico es extremo.
El riesgo es extremo. Mientras los bomberos están en un campo, una casa puede estar ardiendo, y cada minuto cuenta.
