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Pautas para prevenir la ludopatía adolescente en juegos de azar online
La proliferación de juegos en línea ha introducido una nueva dimensión en la vida de los adolescentes, donde el azar y la adicción acechan. Los casinos virtuales, las apuestas deportivas y las loterías en la web representan una tentación constante, donde el control del jugador queda eclipsado por la suerte. Esta falta de control puede desencadenar un consumo problemático, afectando tanto la salud física como la psicológica, así como las relaciones personales y laborales.
La ludopatía digital, caracterizada por un impulso incontrolable por el juego a pesar de las consecuencias negativas, está en aumento, especialmente entre los adolescentes. Factores como la publicidad agresiva en medios digitales, la falta de regulación nacional y la facilidad de acceso a plataformas de pago contribuyen a su popularidad. La disponibilidad las 24 horas del día y la facilidad de registro hacen que los adolescentes sean especialmente vulnerables a este fenómeno.
En Argentina, la ausencia de una legislación nacional sobre juegos en línea deja a las provincias como principales reguladoras, mientras que los sitios ilegales operan sin restricciones, dirigidos incluso a menores de edad. A pesar de las prohibiciones, muchos adolescentes recurren a falsificar datos o utilizar perfiles falsos para acceder a estas plataformas.
Es crucial que padres y educadores estén atentos a posibles signos de abuso de juegos de azar en línea, como cambios de comportamiento, pérdida de interés en otras actividades y problemas financieros. Establecer límites, fomentar la comunicación abierta y promover actividades alternativas son estrategias clave para prevenir la adicción. Además, educar sobre seguridad en línea y buscar ayuda profesional cuando sea necesario son pasos fundamentales en la protección de los adolescentes frente a este riesgo creciente.
➡️Esta semana comenzaron los talleres sobre salud mental, “Miradas adolescentes” dictados por la Dirección de Juventudes municipal. Este surge a raíz de encuestas realizadas a jóvenes, donde los resultados evidenciaron una necesidad de abordar estas temáticas.
📌Comenzó en la Escuela Secundaria Nº7 de El Paraíso, y continuará dictándose en las distintas localidades así como en los Centros de Integración Municipal.
Adolescentes afirman que están «más tranquilos» tras recibir la vacuna contra el coronavirus
Varios adolescentes que recibieron hoy su primera dosis de la vacuna contra el coronavirus coincidieron en manifestar que ahora tenían «más tranquilidad» para enfrentar la pandemia y poder retomar sus actividades, mientras los padres de niños con discapacidad resaltaron que la medida respeta «el derecho» a la salud de sus hijos.
El inicio de la vacunación para menores de edad con condiciones priorizadas generó momentos de gran emoción en todas las provincias y, entre anécdotas y reflexiones, los siguientes son algunos de los testimonios recogidos por las corresponsalías de Télam.
En Jujuy, Jorge, un adolescente de 16 años contó: «Ponerme la vacuna me genera satisfacción y tranquilidad ya que ahora voy a estar más tranquilo con mi salud, la vacuna ayuda mucho con los cuidados que debemos tener frente a esta enfermedad».
Los mellizos santiagueños Catalina y Joaquín Gauna Saad, quienes nacieron prematuros extremos y viven en la ciudad de La Banda, dijeron estar «muy contentos» tras recibir la vacuna.
Joaquín, quien hace doce años nació con 810 gramos, bajó a 700 gramos, fue operado y estuvo tres meses y medio internado, explicó que «estaba esperando la vacuna porque tenía miedo de contagiarme de Coronavirus y ahora que me han puesto me siento más protegido» y recomendó a todos los chicos que «vengan a vacunarse, que no duele nada».
«Estoy muy emocionada porque me han puesto la vacuna y espero que llegue pronto la segunda dosis», agregó su hermana Catalina quien nació con 590 gramos, pasó tres meses internadas y también quedó con secuelas de complicaciones respiratorias.
En Río Negro, Andrea, madre de un adolescente de 13 años que padece una discapacidad de carácter neurológico que afecta su motricidad, destacó que estaban «esperando la vacuna».
«Es obvio que esto genera mayor tranquilidad y ayuda a que en caso de contagio los síntomas sean muchos más leves y en especial para ellos que son mucho más vulnerables», precisó.
A su vez, Mario padre de otro adolescente de 14 años que padece una parálisis cerebral, dijo que aguardaban la vacuna «con muchas ansias» desde el primer momento porque, remarcó, «la consideramos un derecho y habilita a mi hijo para hacer otros tipo de actividades que estaban restringidas».
«Octavio está en casa desde hace un año y medio limitado en sus relaciones y actividades por prescripción médica y esto genera esperanza para él que podrá reintegrarse a sus actividades de a poco», afirmó el hombre..
Paola, madre de un varón de 14 años que padece hipotiroidismo, destacó que recibió el turno de la vacunación «de inmediato» y destacó que «con la vacuna podrá volver al gimnasio, que lo había suspendido por el incremento en los contagios de la segunda ola».
En Salta, minutos antes de las 10, la quinceañera Valentina fue la primera en ser vacunada en la provincia y dijo que había llegado «un poco nerviosa y con miedo» pero tras recibir su dosis afirmó que se siente «bien, porque con la vacuna puedo ayudar a la sociedad a cuidarse un poco más».
Jeremías, de 14 años, indicó que sólo sintió el pinchazo y que está «contento y más tranquilo» por él y su familia. Además, aseguró que a sus amigos les diría que «no tengan miedo, que saquen el turno web y se vacunen».
Lourdes, de 17 años, reveló que «esperaba con ansias ser vacunada para evitar la letalidad del Covid-19» y tras recibir su dosis dijo estar «de diez, como para ir a entrenar».
Su padre, emocionado, expresó que sentía tranquilidad tras la vacunación de su hija y destacó que «estábamos esperando que la vacuna llegue para los jóvenes. La atención fue muy buena y súper rápida».
Asimismo, pidió a otros padres que «no duden en vacunar a sus hijos» porque es «peor llorarlos después».
En Santa Cruz, Julián, de 17 años, reflexionó que a las vacunas «nos las vamos a tener que poner todos en algún momento. Así que cuanto antes, mejor» y señaló: «Ante mis patologías de sobrepeso, me parece bien».
Argeo, papá de una adolescente de 16 años con hidrocefalia, manifestó estar «muy contento porque estaba esperando por ella, más que nada. Esto es como ganarse el premio de un Loto. Asi lo tomé, con mucha alegría; porque como ella es de riesgo hasta una gripe común es riesgoso».
«Toda la familia está contenta por ella y por todos», añadió tras salir de un vacunatorio de Río Gallegos.
En la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, en tanto, Andrea -que es madre de un niño de 12 años- resaltó que «fue todo muy rápido» entre el anuncio, la inscripción que completó el viernes y la vacunación que recibió hoy su hijo,.
«Esperaba esto, él no va a la escuela porque tiene asma entonces por prescripción médica no podía ir», remarcó.
Alfonsina, de 13 años, reconoció: «Estoy nerviosa pero creo que vamos a estar más tranquilas por la abuela y las personas mayores».
«Si nos vacunamos todos y colaboramos todos, espero que esto pase lo antes posible», agregó una mujer madre de otra adolescente que esperaba recibir su primera dosis de Moderna.
La inoculación para menores de edad con un total de 3.500.000 de dosis de la vacuna Moderna, que fueron donadas a la Argentina por Estados Unidos, comenzó hoy para los adolescentes de 12 a 17 años con condiciones priorizadas, en el marco del Plan Estratégico dispuesto por el Consejo Federal de Salud.
Entre las condiciones priorizadas se incluyeron la Diabetes tipo 1 o 2, obesidad grado 2 (IMC > 35) y grado 3 (IMC > 40), enfermedad cardiovascular crónica, insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, valvulopatías, miocardiopatías, hipertensión pulmonar, cardiopatías congénitas, enfermedad renal crónica, enfermedad respiratoria crónica, hepática, VIH, pacientes en lista de espera para trasplantes, pacientes oncológicos, personas con tuberculosis activa, con discapacidad intelectual y del desarrollo, síndrome de Down o que viven en lugares de larga estancia, entre otras.
La aplicación de la vacuna de Moderna en la Argentina se habilitó luego de que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recomendara la autorización correspondiente para su uso en personas de 12 a 17 años. Télam
Adolescentes con problemas de salud NECESITAN ser vacunados contra el Covid-19 con la vacuna Pfizer
La vacuna de Pfizer es la única aprobada para menores entre 12 y 17 años.
No es un capricho ni una movida política, es un pedido desesperado: adolescentes con enfermedades crónicas severas iniciaron una campaña en las redes pidiendo al gobierno nacional que ingrese una partida de la vacuna Pfizer contra el Covid, la única aprobada para menores de entre 12 y 17 años.
La solicitud también fue elevada a las autoridades de Salud nacional por un grupo de familiares de todos el país quienes manifiestan que «nos hemos unido con fuerza por nuestros hijos». Lo afirman a través de un texto que publicaron en distintas páginas y que se está compartiendo por whatsapp. También están saliendo en los medios con el mismo reclamo desesperado.
En el escrito señalan: «Pedimos al Gobierno Nacional y todo el arco político a lo largo y ancho de país que nos tiendan una mano en estos tiempos y que velen por los derechos a la salud, al niño y de la discapacidad».
«Nuestros hijos con patologías, menores de 18 años, son vulnerables al virus del Covid y para ellos la única vacuna avalada es Pfizer. Nuestro dolor es inmenso al saber que la única alternativa existe pero no podemos hacer más nada que pedirle al Estado el acceso a la vacuna».
«Los tiempos se acortan, nuestros hijos están en riesgo, necesitan sus actividades que garantizan su calidad de vidas, desde terapias, rehabilitación, una vida más justa que estar encerrados entre cuatro paredes sin siquiera en muchos casos salir a una plaza, en la que otros niños pueden recrearse. Por este motivo es que salimos a pedir que no nos suelten, que sean parte de este colectivo amoroso que está construido desde la desesperación, pero unidas por el amor a nuestros tesoros. Necesitamos que nos escuchen para que la vacuna Pfizer llegue a los brazos de cada uno y así aliviarnos un poco más en este tránsito tan duro».
Hasta el momento ninguna de las vacunas que están disponibles en el país puede ser utilizada en menores de 18.
Por eso es que el desarrollo de Pfizer es la única chance para miles de niños y niñas de más de 12 años y menos de 17 que hace más de un año tienen que multiplicar los cuidados para no contagiarse y evitar generar cuadros graves de Covid.
La mayoría de los chicos con problemas de salud no asiste al colegio ni cuando hay clases presenciales, otros limitan la presencia de sus terapeutas y rehabilitadores por temor al contagio, no se juntan con compañeros desde el inicio de la pandemia ni ven a sus primos, abuelos, tíos, ya que es la única manera de que estén un poco más protegidos. Los padres viven angustiados pensando que al regresar de sus tareas habituales pueden estar infectados y transmitir el virus a sus chicos. Lo mismo los hermanos que no tienen patología y conviven con ellos.
El pedido está hecho, miles de familias en la Argentina esperan una respuesta.
fuente: la capital
La salud mental durante el COVID-19: señales de que su adolescente pudiera necesitar más ayuda
El estrés, el miedo y la incertidumbre que genera la pandemia del COVID-19 pueden desgastar a cualquiera, pero para los niños y adolescentes puede ser aún más devastadora emocionalmente.
Preste atención y vigile a su niño con frecuencia por si detecta señales de que está atravesando por momentos difíciles. Y no olvide que su pediatra está listo para atenderlo.
¿Cómo está su niño enfrentando el estrés durante el COVID-19?
Pídale a su niño que hable sobre cómo se siente. Sentirse deprimido, desesperanzado, ansioso o enojado pueden ser señales de que podría beneficiarse de apoyo adicional durante estos tiempos difíciles.
Tenga en cuenta que los adolescentes y los adultos jóvenes pueden tratar de esconder sus problemas por miedo, vergüenza o sentirse responsables de evitar ser una carga para otros. Los niños más pequeños pueden no saber cómo hablar sobre sus sentimientos, pero pueden mostrar cambios en su comportamiento o desarrollo.
Reconozca las señales de estrés en su niño
Las señales de estrés y dificultades con la salud mental no son las mismas para todos los niños o adolescentes, pero tienen algunos síntomas comunes.
Bebés, niños pequeños de 1 a 3 años y mayores.
Pueden demostrar reveses en su los progresos de sus logros del desarrollo. Pueden también tener más problemas con:
Irritabilidad, sobresaltos y llantos con mayor frecuencia, y mayor dificultad para consolarlo.
Conciliar el sueño y despertarse más durante la noche.
Problemas de alimentación tales como succión frentica (pecho o biberón), más reflujo, estreñimiento o heces blandas (diarrea) o quejas nuevas de dolor de estómago.
Ansiedad de separación, parece más apegado, retraído o vacilante de explorar.
Golpea, se frustra, muerde o tiene berrinches con más frecuencia o más intensos.
Moja la cama después de haber aprendido a ir al baño.
Expresa necesidades urgentes y al mismo tiempo parece incapaz de sentirse satisfecho.
Incluye agresión y conflicto o temas como enfermedad o muerte en sus juegos.
Niños mayores y adolescentes.
Pueden mostrar señales de angustia con síntomas como:
Cambios en el estado de ánimo que no son comunes en su niño, tales como continua irritabilidad, sentimientos de desesperanza o furia/ira, y conflictos frecuentes con sus amigos y familia.
Cambios en el comportamiento, tales como alejarse de relaciones personales. Si su joven que normalmente tiene una personalidad extrovertida muestra poco interés, por ejemplo, en enviar mensajes de texto o contactar a sus amigos por chats de video, puede ser motivo de preocupación.
Una pérdida de interés en las actividades que disfrutaba antes. ¿Su joven amante de la música de repente deja de practicar su guitarra, por ejemplo? ¿Su aspirante a chef perdió interés en cocinar o en hornear?
Se le dificulta dormir o permanecer dormido, o está durmiendo a todas horas.
Cambios de peso o patrones alimentarios, tales como nunca no tener hambre o comer todo el tiempo.
Problema de memoria, de razonamiento o concentración.
Menos interés en sus tareas escolares y un decaída en su esfuerzo académico.
Cambios en la apariencia, tales como falta de higiene básica (sin razón, ya que la mayoría de los jóvenes no se están acicalando/arreglando de la misma forma durante su estadía prolongada en casa).
Un incremento en comportamientos riesgosos o imprudentes, tales como el consumo de drogas o alcohol.
Cómo puede ayudar su pediatra
Permanecer en contacto con su pediatra es más importante que nunca durante esta pandemia. Si algo le preocupa, contacte al consultorio del pediatra para que hagan una evaluación sobre la salud emocional y social de su niño. Esto puede ser de especial importancia para los niños que están enfrentando mayores índices de enfermedad o riesgo del COVID-19, tales como niños de minorías y lo que tienen necesidades especiales de salud.
Los pediatras pueden hacer una evaluación para detectar depresión y hacer preguntas sobre la ansiedad y problemas para sobrellevar el estrés. El médico también puede preguntar sobre síntomas en otros miembros de la familia ya que estos pueden impactar la salud de su adolescente, y preguntar si conocen a alguien que se haya enfermado del COVID-19. Es importante brindar privacidad a su adolescente para que hable con el pediatra durante la visita para asegurarse de que tengan la oportunidad de hablar con toda la libertad posible.
Puede estar seguro que los pediatras están tomando medidas adicionales de precaución para que las consultas en persona sean seguras.
Cómo ayudar a su niño
Su pediatra puede guiarlo sobre las mejores formas para ayudar a su niño y cómo fomentar su resiliencia. Algunos niños y adolescentes, por ejemplo, pueden necesitar más tiempo y espacio para expresar sus sentimientos o conversaciones graduales y otras actividades además de conversaciones, tales como dibujar para poder expresarse y manejar el estrés. Otros pueden sentirse más a gusto con conversaciones o actividades directas. También pudieran necesitar hablar con un adulto de confianza sobre cómo mantener sus conexiones sociales de forma segura o de algunas veces haberse sentido aburridos, perdidos o incluso culpables por no haber cumplido alguna vez con la recomendación de mantener distancia física.
Cuidar de sí mismo para marcar la pauta
Los padres establecen el tono del hogar. Expresar un destino negativo o miedo puede afectar a los adolescentes. Puede ser difícil mantenerse positivo, especialmente si usted está teniendo dificultades manejando su propio estrés. Pero trate de permanecer positivo y comunique mensajes consistentes de que un futuro mejor nos espera pronto. Ayuda sacar tiempo para cuidar de sí mismo cuando es posible, y buscar ayuda si pudiera necesitarla para su propia salud mental. Saque tiempo para que toda la familia descanse, disfrute una siesta, una película o simplemente pasar tiempo juntos.
Recuerde
Mantenga las líneas de comunicación abierta entre usted y su adolescente, no dude en hablar con su pediatra o medico sobre maneras de ayudar a mantener la salud mental de su familia durante estos tiempos difíciles.
FUENTE : www.healthychildren.org/
Los licenciados Paola Boffi y Gabriel Romagnoli comenzaron a atender consultas para el servicio que pertenece a la Subsecretaría de Niñez, Géneros y Diversidad de la Municipalidad de Ramallo y que aborda las problemáticas de vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes.
Para hacer consultas, los interesados pueden acercarse al Palacio Municipal (o llamar al 03407-422-900, int. 201), a la oficina de Brown y M. de Alvear en Villa Ramallo (03407-480-919) o a las delegaciones de Pérez Millán, El Paraíso o Villa General Savio.
Padres y madres: como enfrentar el consumo de alcohol en menores
El alcohol es la sustancia más consumida entre la población. Su consumo está fuertemente ligado a nuestra cultura
El alcohol es la sustancia más consumida entre la población española. Su consumo está fuertemente ligado a nuestra cultura y su percepción de riesgo es baja. Para muchos jóvenes, beber alcohol es una práctica fuertemente vinculada al ocio de fin de semana y a la socialización. Fenómenos como el botellón o el binge drinking (consumo de grandes cantidades de alcohol en un breve periodo de tiempo) se han establecido como costumbre habitual de fin de semana entre adolescentes y jóvenes. Los efectos que se derivan de la ingesta de grandes cantidades de bebidas alcohólicas en un escaso período de tiempo son múltiples y relativamente frecuentes: borracheras, peleas, discusiones y conflictos familiares, dificultades para estudiar, etc.
¿Qué podemos hacer madres y padres para prevenir el consumo ?
No existe una fórmula mágica, pero sí algunas pautas de actuación que pueden ayudar a padres y madres en esta difícil tarea.
Enseñar comportamientos y hábitos saludables, actitudes favorables al propio cuidado, promover una comunicación fluida y un clima familiar afectivo positivo, donde prevalezcan las actitudes de reconocimiento y respeto, son algunas pautas generales de actuación que nos pueden ayudar.
También es importante establecer un sistema coherente de normas y límites, adaptados a la edad de nuestras hijas e hijos; ayudarles a desarrollar actitudes críticas, enseñarles a asumir responsabilidades y practicar recursos de autocontrol, de manera que favorezcamos su autonomía, su seguridad y puedan tomar decisiones de manera más responsable. También es aconsejable regular nuestro propio consumo de alcohol (si lo tenemos), llevando a cabo un consumo responsable, moderado y respetuoso.
Si ya existe una sospecha de consumo, debemos actuar con prudencia, valorando la dimensión y la gravedad del problema, tratando de ajustar nuestra reacción a la situación de forma proporcionada. Es importante que conozcamos las circunstancias del consumo, saber el tipo de relación que nuestra hija o hijo está manteniendo con el alcohol (experimental, como diversión, como forma de relacionarse u otras), y debemos apostar siempre por la comunicación y el diálogo.
Es normal sentir angustia, preocupación y desorientación, pero la pérdida de control, el alarmismo y las actitudes persecutorias, solo ocasionan más angustia. Por eso debemos evitar las acusaciones, el bombardeo de preguntas, las actitudes de vigilancia y posturas excesivamente rígidas y coercitivas. Tampoco debemos actuar con indiferencia ante una sospecha o evidencia de consumo. No es recomendable registrar pertenencias y habitaciones porque los hijos lo viven como una traición a la confianza.
¿Qué pasó anoche? Cómo actuar ante la primera borrachera
¿Qué hacer ante la primera borrachera? ¿Cómo actuar? Para abordar esta difícil situación es importante postergar la conversación para el día siguiente, cuando esté en condiciones de mantener un diálogo con toda su atención. Guardar la calma, evitar dramatizar durante la conversación aunque mostrando seriedad, que entienda que es un tema que nos preocupa. Podemos comenzar con una pregunta abierta, tipo: “¿Qué pasó anoche?”. Es importante que se explique sin interrumpirle y sin juzgarle, evitando en todo momento juicios de valor del tipo: “Eres un/a irresponsable”.
Durante la conversación debemos intentar conocer los motivos y la cantidad de consumo de alcohol que ingirió. Si valoramos que no tiene apenas información sobre los riesgos de los consumos de abuso de alcohol, se la facilitaremos y aprovecharemos para reflexionar sobre ello. Y finalizar la charla con un compromiso de responsabilidad por parte de nuestra hija o hijo respecto al consumo de alcohol en futuras salidas de ocio.
Cómo impactan el ciberacoso y los ideales de belleza en la autoestima de los jóvenes.
Connie tenía 13 años cuando comenzó a tener fuertes dolores de cabeza y panza que crecían, hasta las náuseas, cuando tenía que ir al colegio. Además, empezó a poner excusas para no ir a cumpleaños, fiestas o salidas.
Luego de varias conversaciones, la chica le contó a su mamá que era víctima de bullying por parte de sus compañeros: de escribirle sus libros con insultos durante los recreos, el maltrato se había trasladado a las redes sociales, donde la acosaban incluso desde perfiles desconocidos. “Estaba cada vez más pendiente de los likes y los comentarios que le hacían en sus fotos”, recuerda su mamá. La que antes era una adolescente alegre se había apagado por completo y casi no salía de su cuarto.
Aunque en la Argentina no hay estadísticas, en los hospitales públicos y los consultorios privados, psicólogos y psiquiatras reciben cada vez más casos de adolescentes y jóvenes –principalmente, mujeres– con depresión y ansiedad vinculadas al uso de las redes sociales. Desde el cyberbullying hasta el impacto de los estereotipos de belleza instalados en internet, estas son algunas de las problemáticas que, sumadas a otros factores de riesgo, repercuten en los jóvenes más vulnerables.
Laura Jurkowski, psicóloga y directora de ReConectarse, reconoce que las redes sociales generan gran angustia, debido a que muchas personas están buscando, continuamente, algo para publicar y conseguir más likes, lo que se conoce como síndrome o complejo de like me. “Cuando no encuentran la repercusión y la aprobación de sus pares, que es propio de la adolescencia, sienten mucha ansiedad y en varias oportunidades se deprimen. Por otro lado, los blogs y las redes sociales pueden publicar distintas maneras, no sanas, de resolver esa angustia”, dice.
La psicóloga asegura que “todo esto, en las personas inseguras, con menor autoestima, que están pasando por un momento más vulnerable, hace estragos”. Además, pone el foco en el cyberbullying: “Antes el bullying se limitaba al horario y las personas que asistían al colegio, por ejemplo. Ahora, la cantidad de gente a la cual le llegan los mensajes que se difunden por las redes es mucho mayor. Ya no hay un lugar donde refugiarse. Por otro lado, a través de las redes muchos se animan a decir cosas que no dirían cara a cara”.
Jonathan Haidt y Jean Twenge, dos psicólogos estadounidenses, realizaron recientemente una extensa investigación en la que compararon las tasas de ansiedad, depresión y autolesiones en adolescentes. Según los especialistas, estos indicadores aumentaron en gran medida entre las jóvenes inglesas y estadounidenses luego de 2012. Destacan que ese incremento “coincide con el ingreso generalizado a las redes sociales y el auge de los teléfonos inteligentes”.
Además, aseguran que, por las redes e internet, los chicos están cada vez más expuestos y tienen acceso directo al conocimiento sobre métodos para hacerse automutilaciones, por ejemplo. Por otro lado, otro peligro es que comparten en línea sus pensamientos sin la supervisión de profesionales que puedan ayudarlos a superar sus crisis.
A nivel local, Adriana Ingratta, psiquiatra infantil y juvenil y jefa del Servicio de Salud Mental del Hospital Pedro de Elizalde, también observa con preocupación esta tendencia. “Veo un aumento de las consultas por depresión e intento de suicidio en adolescentes, y muchas veces son desencadenantes de situaciones vividas a través de las redes sociales, que por su inmediatez provocan gran frustración”, explica. “Los adolescentes que no cuentan con recursos propios o internos, ni con familiares o amigos que los contengan, tienden a enfermar. Ahí es cuando surgen las autolesiones y los síntomas depresivos”, agrega.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300.000.000 de personas en el mundo sufren depresión, y más de 260.000.000 tienen trastornos de ansiedad. Por otro lado, la Encuesta Nacional de Uso de Drogas y Salud de Estados Unidos reveló que en 2016 las adolescentes que sufren depresión casi triplicaban a la cantidad de varones deprimidos.
Con respecto a nuestro país, datos del primer Estudio Argentino de Epidemiología en Salud Mental muestran cómo uno de cada tres argentinos mayores de 18 años presentó un trastorno de salud mental en algún momento de su vida. Entre los tres más frecuentes, está el episodio depresivo mayor.
Buscar ser parte
Claudio Waisburg, neurólogo y director del Instituto Neuropediátrico SOMA, no tiene duda de que las redes sociales tienen un vínculo directo con el aumento en la depresión, la ansiedad e, incluso, de los casos de suicidio en jóvenes, especialmente mujeres. “La difusión y viralización de maneras de autolesionarse son un riesgo mayúsculo cuando caen en poblaciones vulnerables”, dice.
El neurólogo agrega que el efecto que las redes sociales tienen en las relaciones entre adolescentes, sobre todo “por la comparación social constante”, hace que las chicas se sientan inadecuadas, poco atractivas e impopulares. “Al mismo tiempo, estas plataformas promueven la agresión relacional y producen una sensación constante de que estás quedándote afuera, de que te estás perdiendo cosas”, afirma.
Eso le pasaba a Ana, que tiene 17 años y sentía una enorme angustia cada vez que un posteo en su Instagram no tenía la cantidad de likes o comentarios que esperaba. Además, la ansiedad aumentaba hasta hacerla romper en llanto cuando escribía mensajes directos por las redes o por WhatsApp y sus amigas no respondían inmediatamente.
“De alguna manera, Instagram y WhatsApp dan un feedback permanente, pero a veces irreal y confuso, sobre si una chica es valiosa, querida o popular. En los adolescentes, eso es vital porque tienen necesidad de ser reconocidos, de tener pertenencia y se vuelve una bomba de tiempo o un fenómeno difícil de manejar”, explica Cecilia Calós, psicóloga clínica.
Para Calós, los jóvenes están viviendo un cambio en las relaciones y los vínculos a partir de las redes sociales, porque estas dan una serie de
información sobre los movimientos de la otra persona, lo que genera mayor ansiedad y angustia. “Muchos suponen que porque la otra persona está ‘en línea’ o ‘disponible’, va a responder rápidamente. Hoy esperar diez minutos es mucho tiempo”, sostiene la psicóloga. “Los chicos y muchos adultos no pueden esperar y llegan a tener la necesidad de estar permanentemente chequeando si hay mensajes o respuestas”.
Algunas redes tomaron nota de los efectos que provocan en la salud de sus usuarios y empezaron a implementar medidas. Instagram, por ejemplo, decidió probar ocultar los likes, por ahora, en siete países: Australia, Brasil, Canadá, Irlanda, Italia, Japón y Nueva Zelanda. Allí, solo el dueño de la cuenta puede ver cuántos y quiénes le dieron un corazón.
Aunque Laura intentó ayudar a su hija Connie a que arreglara las cosas con sus amigas, no pudo. “Me reuní varias veces con las docentes y autoridades del colegio, pero creo que no sabían cómo manejar la situación. Ni hablar de las redes sociales: no tenían ni idea de qué pasaba en ese mundo”, cuenta. Finalmente, decidió cambiarla de escuela. “El día que le di la noticia bloqueó a todos sus viejos compañeros y se fue de todos los grupos de WhatsApp. Fue como un acto de liberación. Hoy, su vida cambió por completo: volvió a sonreír, a disfrutar y sale con sus amigas”, resume.
Frente a la pregunta acerca de por qué las adolescentes se ven más afectadas por las redes que los varones, Twenge plantea en su estudio dos hipótesis. En primer lugar, habla de la exclusión social percibida por las chicas. “Aquellas que no se ven integradas en actividades a través de las redes sienten un gran impacto negativo”, señala.
La segunda causa sería el efecto que podrían generar ciertos ideales estéticos que se difunden y amplifican por esa vía, sumado a que las mujeres utilizarían las redes sociales para canalizar su agresividad mucho más que los varones, que suelen hacerlo a través de lo físico, en encuentros cara a cara, y usan las pantallas, sobre todo, para jugar.
La directora de ReConectarse sugiere que los padres estén atentos al comportamiento de sus hijos: si atraviesan cambios de ánimo, si dejan de hacer alguna actividad que les gustaba, como su deporte preferido o su hobby, por ejemplo. “También si pasan mucho tiempo encerrados en su cuarto, si dejan de salir, si se ponen nerviosos o se angustian cuando están con su celular o frente a la computadora”, enumera.
Recomienda mantener una relación de diálogo abierta, generar momentos de confianza y de empatía para que los chicos acudan a sus padres cuando lo necesiten. “Hay que hablarles de los riesgos que tienen las redes y de la necesidad de cuidar, de cuidarse, y proteger a los amigos”, enfatiza Jurkowski. Otro punto clave es decirles que deben pedir ayuda cuando hay alguna situación que no pueden manejar. “Es fundamental que les enseñemos que además de las redes y las pantallas, deben seguir teniendo otro tipo de relaciones y actividades”, concluye.
Fuente: La Nación
Un grupo de adolescentes dedican sus tardes a limpiar la ciudad, sin banderas políticas y con una gran conciencia ecológica.
Desde hace muchos años, los filósofos tratan de definir, estereotipar, encajonar a una generación que llegó al mundo para romper prejuicios y paradigmas, con una mirada crítica hacia la Sociedad que los antecede y una visión de hacer algo al respecto. En el foco, entre otras cosas, está el daño que se le ha hecho al mundo en materia ambiental, lo que ha generado un sinfín de películas, libros y programas de TV pero que no han logrado cambiar algunos hábitos nocivos como tirar basura al piso, derrochar el agua o evitar reciclar.
Pamela (18 años), Rocío (17) y Agustín (20) son algunos de los representantes locales con los que esa generación se manifiesta con hechos concretos. Junto a otros amigos y vecinos han decidido hacer algo al respecto y fundaron un Movimiento Verde que persigue el objetivo de entregarle a las generaciones futuras un Ramallo más limpio. En los estudios de Estación NBA FM 88.9, se presentaron como chicos a los que los mayores no los escuchan y que más allá de esto, cuentan con el apoyo de sus padres para llevar adelante acciones espontáneas que buscan un mundo mejor.
“Nos dimos cuenta que hay muchos lugares muy sucios en Ramallo, espacios que utilizamos para pasar el día, tomar mate o simplemente para disfrutar un momento con amigos. El cambio climático es una realidad y aunque algunos no nos crean porque somos chicos, nos juntamos por Whatsapp en un lugar y levantamos la basura que otros tiran”, resume Pamela.
“Tenemos más de 40 personas comprometidas con esta causa y no nos interesa la política ni prejuzgar a la gente que se sume, en tanto quieran ayudar a limpiar nuestra ciudad”, indicó Rocío en Es Ramallo, el programa que conduce Matías Rosa en la mencionada emisora de lunes a viernes a las 8:30.
Este Movimiento Verde le está enseñando a la gente a pensar diferente, pero no desde un manifiesto o un discurso, sino desde los hechos. Porque son vecinos a los que les duele esquivar los desechos de las mascotas, la falta de tachos de basura, los juegos rotos de una plaza, la mugre enterrada cerca del río. Les duele y hacen algo al respecto.
Para sumarse -indicó Agustín- a esta movida, pueden comunicarse con ellos a través de Instagram (@ramallounido), Facebook (@Ramallo pueblo) o Whatsapp (+3407402232).
