El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas. El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la «Gazeta de Buenos Ayres», primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta decidió por decreto su fundación por ser necesario anunciar al público los actos oficiales y las noticias exteriores y locales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.
dia del periodista
Nota Editorial. El creador de Napster, plataforma de descargas que en los años ´90 destruyó la industria discográfica (otro tema para más adelante), y solo con este precedente Sean Parker, llamó la atención al manifestar su arrepentimiento por apoyar el surgimiento y desarrollo de Facebook, la red social más demandada en la actualidad, muy por encima de las demás.
Parker, fue en 2004 el primer presidente de la plataforma de Mark Zuckerberg, y aseguró que “para conseguir que la gente permaneciera mucho tiempo en la red había que generar descargas de dopamina, pequeños instantes de felicidad, y que éstas vendrían de la mano de los me gusta de los amigos”, apuntando a la necesidad de 30 segundos de fama, ya que la “mediocridad útil al negocio” se dispararía en la masa (nosotros, los consumidores).
Facebook no solo captura y negocia con la información más íntima de las personas, sino que hay algo peor, y es el deterioro de las relaciones humanas, creando distancia física que es reemplazada por una vida ficticia que la gente necesita mostrar ante el resto, sea por vanidad, o por necesidad de que la vean mejor de los que son, mostrando cómo desayunan, lo felices con son con su gato, o lo bien que le queda la ropa nueva. Facebook fomenta una verdadera competencia por el achatamiento socio-cultural, atentando contra cualquier política altruista que, raramente, algún estado quiera imponer.
En mentes cortas, la vergüenza muta a un pseudo-orgullo (obviamente una fantasía) cuando se superan los diez o veinte “me gusta”.
El arrepentido ex presidente de Facebook, hace un análisis y dice que la plataforma “explota la vulnerabilidad de la psicología humana” y que a sabiendas de que sucedería, lo hicieron, él y otros más que manejaron la creación de otras redes, como es el caso de Instagram.
Aunque no es bueno generalizar, Facebook se usa en muy pocas oportunidades para fines de divulgación positiva, o un pequeño grupo de instagramer, que como los youtuber intentan hacer dinero, contra la abrumadora cantidad de individuos débiles que necesitan “ser visibles A CUALQUIER PRECIO”, y no dudan ni tienen pudor en caer tan bajo como les sea posible, con tal de conseguir “likes” -de no importa quien- a fin de “sentirse alguien”.
El nivel cultural como los pésimos resultados de la educación de los últimos 25 años, es aterrador.
En los países del tercer mundo sobre todo, y particularmente en Ramallo, adultos que oscilan entre lo vergonzoso, la autodenigración, lo bizarro, la provocación sin límites y lo delictivo, ya es parte de la vida cotidiana de una enorme porción de la sociedad, que por ignorancia o entretenimiento, se presta a brindar ese puñadito de likes. No son reconocimientos, esun dibujito en una red social, no es un premio a la trayectoria o al esfuerzo, es solo un like, pero es lo suficiente para convertir a un “nadie” en un auto pretendido reemplazo de periodistas, que por el solo hecho de repetir o inventar mensajes anónimos, ocupan un lugar en la sociedad. Sentirse “importante” es lo que cuenta, y ese like, lo consigue.
Foro de la comunicación: Además de Parker, otros analistas en el foro de la comunicación (2018) destacaron el hecho de que en las redes hay mucha, pero mucha información falsa, hoy conocida como fake news, que es el término que se le ha dado a la mentira generalizada.
No hay que creer ciegamente en los periodistas, hay que pensar.
Muchos creen que solo un título valida el trabajo periodístico bien hecho. Miguel Villalva es un ejemplo de esfuerzo y trabajo bien hecho, muy superior a conocidisimos periodistas con título bajo el brazo. Pero nada de esto sirve, cuando la sociedad cae en busca de la información en las alcantarillas que propone Facebook.
Los periodistas no son santos, no son perfectos, no son genios ni iluminados. Son Personas. Hacen un Trabajo. Persiguen un interés, que en la gran mayoría de los casos es el interés general. Pero la clave está en la discriminación que cada ciudadano debe hacer: creer a unos o a otros. O incluso, por momentos a unos, y por momentos a otros.
O expresado mejor: poner en duda lo que uno cree cuando un periodista serio analiza, plantea, cuestiona o la información que presenta, para que Ud. luego, saque sus propias conclusiones.
No hay que creer todo ni a todos. Los intereses son ineludibles en todos los trabajos, y el periodismo, no es una isla. El periodismo está condicionado y debe obviar parte de la información en muchos casos, para poder avanzar en decir otras muchas verdades. Callar algunas es un precio a pagar, pues habrá otro que la podrá exponer, ya que no todos los periodistas están sometidos a los mismos condicionamientos.
Los Laburantes de la información
Solo quienes han dado o dan muestras con su carrera, con su trabajo serio día tras día, año tras año; quien ha soportado desplantes o calumnias de un sector por decir la verdad, o agresiones repentinas de uno u otro grupo de la sociedad por no coincidir con el oyente o el lector; sólo quienes no mienten, no inventan, no cruzan líneas éticamente inviolables para cualquier persona en su sano juicio, son quienes realmente cumplen con el oficio o la profesión. Para ellos no hay agresión. Hay datos. Hay interpretación. Hay preguntas. Jamás bajeza y ataque.
Los periodistas molestan, quieren preguntar y se atreven a observar, analizar o criticar. Esa es su función. Pero ese ejercicio, nos ayuda a ver lo que se nos pasa por alto, a recordar lo que olvidamos que alguien dijo o prometió, a entender lo que nosotros no nos detenemos a analizar. De ahí su gran valor.
Los periodistas descubren movimientos no visibles, porque la curiosidad y el trabajo los lleva a averiguar y conseguir esa valiosa información para muchos, pero desagradable para otros. Pero un periodista siempre puede escrutar entre lo que sirve y vale la pena que se sepa por el bien general, de lo que no, generalmente en los casos en los que el derecho a la privacidad está por delante y de nada sirve pisotearlo.
Esto hacemos desde hace 28 años.
Hemos sido puesto en el lugar de enemigos de todos los intendentes en algún momento, y de la mitad de los funcionarios. Un trabajo poco reconocido por la gente común, y despreciado por los poderes, en cualquiera de sus caras.
Hoy toca agradecer ese trabajo a todo nuestro equipo, a las decenas de personas que sin ser periodistas, han hecho un gran trabajo durante 28 años en NBA y una década en el primer portal de noticias local de Ramallo, cuando no había más de 10 lecturas diarias. Y a los colegas, por supuesto, a los que hacen que este trabajo sirva a la sociedad, en lugar de retrasarla.
Redacción Ramallo Informa.
H. Mastroianni. Dirección Medios Norte de Buenos Aires.
Por Tato Cervella.
Hablemos de periodismo, hablemos de la profesión un ratito. Cinco minutos nada más. Durante más de 15 años uno viene viviendo de esta profesión, aprendiendo, capacitándose, buscando un estilo, una carrera, para trazar un camino que deje una huella en lo que uno hace, dice, escribe, piensa y reflexiona.
Horas pensando una sola palabra, para que se ajuste a la idea que se quiere contar, o los hechos a interpretar. Leyendo mucho, sí. Porque la lectura es la fuente del buen periodismo.
No es solo cuestión de sentarse y hablarle a un micrófono. Eso es lo más fácil, lo más cómodo. Lo difícil es generar un vínculo de confianza, entre el conductor y su oyente. Donde del otro lado está usted, esperando cada mañana para ver que decimos, como lo decimos.
Pero Ramallo me costó. Trabajar acá me costó. Estuve al frente de grandes medios, grandes programas, trabajando con figuras del periodismo, que son maestros, de esos que hacen de esta profesión un juego de niños. Pero acá sí que me costó.
Reconozco que hay grandes colegas, grandes periodistas que valen su peso en oro. Que son educados, son coherentes, precisos, profesionales y dedicados. Pero hay otros que no.
Hay un sector, minúsculo, intrascendente, simple y vulgar, que deshonra esta profesión. Que hace del mal gusto, de lo mal educado, de lo violento su palabra. Muchas veces para ofender, agraviar, atacar, lesionar la integridad moral, profesional y personal de muchas personas, políticos, empresarios, comerciantes, trabajadores o colegas.
Un “periodismo” que necesita un espejo, mirarse en el otro para diferenciarse y atacar. Sin argumentos, siempre. Solo con la violencia que producen las palabras, vacías de mentiras, que solo tienen como objetivo lastimar.
Reconozco que me costó Ramallo. Me costó entender que eso es válido. Que todo vale a la hora de hablar en una radio. De que se subestimara al oyente de una manera obscena, que se puede decir cada cosa, cada barbaridad sin medir consecuencias. Que hacer de la mentira un lugar común. Como si todos fuéramos de esa condición.
Uno siempre apela que esta profesión se dignifique por el camino de la verdad y la responsabilidad. Porque eso he aprendido durante años de hacer periodismo. Gráfico, radial, digital, y en este último tiempo en la televisión. Siempre preocupado en el que está del otro lado, de asumir la responsabilidad de estar a la altura de las circunstancias, de satisfacer esa necesidad de estar informado, con respeto y coherencia. Ojo, no soy de los que hacen un culto de la objetividad, el periodismo lo ejercer las personas, sujetos al fin. Y la subjetividad allí radica, en darle el estilo, la impronta, el sello que uno va buscando siempre. Para ser diferente, para ser mejor.
Eso sí, nunca la mentira. Nunca hablar del otro, como un enemigo. Como un ser a combatir. La diversidad es saludable, siempre. Pero hoy eso no existe. Lamentablemente encontramos en el camino seres que los mueve la envidia y la bronca. De verse en ese espejo y no llegar ni a los talones. De querer trascender desde un espacio radial con mentiras, provocaciones e insultos hacia los demás. De encontrase en ese minúsculo lugar de la envidia, que genera violencia y envenena con sus palabras.
Es hermosa esta profesión, no perdamos la oportunidad de ejercerla. Hagamos periodismo. Es una profesión hermosa, maravillosa, llena de gratificaciones. No se dejen llevar por la envidia y la bronca, porque al final, todo vuelve en la vida.
El intendente municipal Mauro Poletti reconoció a los periodistas en su día y aprovechó la oportunidad para agradecerles su permanente predisposición para difundir las acciones de gobierno llevadas a cabo por la municipalidad de Ramallo, cumpliendo responsablemente con la importante tarea de informar a la comunidad.
