empatía
Solidaridad: un vecino de Ramallo organiza rifa para poder operarse
El vecino Pablo Berón necesita hacerse una cirugía en la ciudad de Buenos Aires y desde hace algunos días está siendo ayudado por un grupo de comerciantes que organizaron una rifa solidaria para costear la operación.
El próximo 23 de abril se sortearán en “Lo Copete” 20 premios, entre todos los que hayan adquirido la rifa de 100 pesos que se puede comprar en Pilchería Camila y el mencionado restaurante. La generosidad de una decena de comerciantes hicieron posible esta iniciativa, entre los que también participan Diego Haedo, Tiempo Libre, Heladería Grido, Carnicería Lo de Tito, Rincón dulce, La Picadita, Metamorfosis, Arizona, La Toscana, Pizza Clark, Sathya Lerchundi, Mirta y Carlos; y Stefanía Gaiza.
Además, hay una cuenta bancaria habilitada para recibir donaciones en el Banco Provincia: CBU 0140394503657050450027, CUIL 20-29472349-9.
El municipio asiste a una familia a la que se le incendió la casa
Este martes 23 de febrero, el intendente Gustavo Perié visitó a una familia que sufrió importantes pérdidas materiales y que desde el primer momento es asistida por tres áreas municipales.
La Secretaria de Desarrollo Humano y Promoción de la Salud municipal recibieron los materiales que fueron gestionados ante la Subsecretaría de Políticas Sociales de la Provincia de Buenos Aires y la Subsecretaría de Hábitat y la Dirección de Infraestructura Social. Los mismos surgieron de un estudio realizado por la Secretaría de Obras y Servicios Públicos en el que se analizó la estructura incendiada.
“Queremos agradecer la pronta respuesta de Juliana Petreigne y Romina Corio”, dijo la Secretaria de Desarrollo Humano Soledad Agotegaray, que viene acompañando a la familia desde que sucedió el siniestro. Además, la funcionaria destacó la predisposición de Hernán Stebano y de la comunidad de Ramallo: “Se ha demostrado una vez más la enorme solidaridad de la sociedad”, completó.
Pocas generaciones han tenido la posibilidad – o la desgracia – de vivir una pandemia semejante a la de estos días. Podemos justificar con ello la escasez de conocimiento y herramientas para afrontar estas cuestiones, podemos pensar que somos unos principiantes, que socialmente transitamos una pubertad donde no sabemos prácticamente nada. Somos inexpertos.
De igual manera, es momento de aprender y mirar con otros ojos nuestro alrededor. Empezar a interpretar los mensajes que dan los que nos rodean, entender hasta dónde puede moverse uno sin pisar al otro, conocer la responsabilidad de la libertad, del deseo de las personas, de los límites que tenemos.
Es estúpido – y pido disculpas por la expresión – pensar que nos hurtaron la libertad, que nos quitaron la posibilidad de salir, que nos tienen confinados. Somos libres, pero no significa que podemos hacer lo que queramos, porque nuestras acciones repercuten en la sociedad. No vivimos en libertinaje, que no se malinterprete eso. Somos seres dotados de libertad y a su vez, por consecuencia, también de responsabilidades. Sin embargo, a muchos les cuesta comprenderlo y comienzan a expresarse en contra de las medidas respecto al aislamiento, creyéndose cautivos.
Entonces estos seres comienzan a comportarse de una manera estúpida – pido disculpas nuevamente – donde reina el individualismo, los intereses propios, la desconsideración por los adultos mayores, el olvido de la comunidad. Se creen invencibles, son arrogantes, no les preocupa que un virus letal pueda llegar a su organismo y de allí trasladarse a otras personas. Poco les importa el riesgo que corren en una fiesta clandestina, en una reunión multitudinaria, en un evento que no se debe realizar. Se jactan de ser dueños de su vida y asoman la nariz por encima del barbijo – en el mejor de los casos -, no toman distancia, menosprecian lo que ocurre. Lamentablemente ser dueño de algo trae consigo responsabilidades. Si tenés un auto, debés realizar una verificación técnica por la seguridad tuya y del resto. Si tenés un perfil en una red social tenés que respetar políticas que limitan tus publicaciones. Si tenés una empresa estás obligado a trabajar bajo ciertas normas que regulan, por ejemplo, la contaminación al medio ambiente. Como en todos estos casos, si tenés un cuerpo y vivís en sociedad, tenés el deber de cumplir con las leyes del territorio que habitas y así moverte entre parámetros lógicos para el bienestar general.
Te voy a contar algo que va a ser una revelación: tener obligaciones sociales no te convierte en un recluso que tiene prohibido ser libre, todo lo contrario.
Hacenos el favor, cuidate y cuidanos, respetá las medidas de prevención. Deberás aprender a vivir en sociedad o tendrás que mudarte al medio del impenetrable chaqueño. En vos está la decisión.
Bingo Salud entregó 3 mil kilos de comida y más de 95 mil pesos en efectivo
El Bingo Salud continúa dándoles una mano a diferentes instituciones del partido de Ramallo. La agrupación sin fines de lucro, que surgió como una alternativa para entretener a las familias ramallenses a principios de esta pandemia y a la que actualmente se sumaron familias de diferentes partes del país, se ha convertido en un gran sostén para muchos merenderos y comedores del partido de Ramallo, como así también para otras instituciones.
Desde nuestro lugar como medio de comunicación, nos es grato hacerles llegar un balance de lo que hasta el momento, “Bingo Salud” liderada por Sergio Butara, ha realizado con los ingresos que se han ido recaudando en las diferentes jornadas solidarias.
En lo que refiere a verduras, carnes, leche e insumos varios que fueron entregados en los diferentes comedores de Ramallo, estaríamos hablando de unos casi 3.000kg (tres mil kilos) de comida, mientras que si hablamos de dinero en efectivo se ha contribuido con un total $ 95.355 (noventa y cinco mil trescientos cincuenta y cinco pesos) que fueron repartidos en diferentes entidades e instituciones del partido de Ramallo.
Siguiendo con la transparencia que Bingo Salud acostumbra brindar, Sergio Butara nos aportó el detalle de cada donación.
Donaciones de alimentos

total 3000 kg de alimentos entregados
Fe de erratas: en la Publicación original, se indicó una suma de Kilogramos equivocada, respecto al total que muestran los cuadros de alimentos entregados.
Donación en efectivo

Empatía, la palabra de moda: ¿la tenemos?¿la sentimos?¿la usamos?
#Opinión- Vivimos momentos difíciles a nivel económico y social, eso es algo que lo sabemos todos, pero también sabemos que las crisis no las transcurrimos todos de la misma manera, no todos tenemos las mismas posibilidades, ya sean de educación, salud, económicas, etc.
Sabemos que la vida (o por lo menos doy por sentado que se sabe) no es una carrera en la cual todos salimos desde una misma línea de largada, en todo caso si la comparamos con una carrera, es notorio que las brechas en los status socioeconómicos son inmensas y los que mejores posibilidades tienen ya largaron mucho antes o largaron desde posiciones más ventajosas respecto a los que no corrieron con la misma “suerte”.
En éste contexto, es donde en el último tiempo se puso de moda la palabra Empatía.
¿Qué es la empatía?
Empatía. Según lo define el Diccionario de la Real Academia Española, es la capacidad que tenemos de ponernos en el lugar de alguien y comprender lo que siente o piensa.
En ese sentido, entonces, Cuántas veces hemos experimentado diversas sensaciones en relación a lo que vemos y percibimos en determinadas situaciones sociales, por ejemplo, al ver a un niño pedir limosna, o a un señor intentar limpiar el parabrisas de un auto, madres pretendiendo vender algún producto de manera ambulante, ejemplos hay miles.
Pero el punto es, y lo presento de manera interrogativa para tratar de responderlo entre todos. ¿Sentimos empatía en todos los casos? ¿tenemos una empatía selectiva?
Y con ésta última pregunta me refiero a si nuestros sentimientos van cambiando dependiendo de los actores sociales que protagonizan la escena.
¿Un animal genera más empatía que un ser humano? ¿un niño la genera más que un adulto? ¿analizamos que acontecimientos llevaron a tal persona a llegar a la situación en la que se encuentra? Y al analizarla, ¿somos conscientes de que es muy probable que no haya contado con las mismas oportunidades que mencionamos anteriormente? ¿lo culpamos entonces y le adjudicamos su marginalidad a que debió esforzarse más?
Tantos interrogantes que quizá nunca nos detenemos a hacernos, y pasa, pasa de largo como pasa el niño mendigo o el papá marginado.
Entonces puede que sea momento de que no pase más, y hacernos las últimas preguntas.
Empatía: ¿la tenemos? ¿la sentimos? ¿la usamos?
Hacéte esas preguntas una y otra vez, y es posible, quien te dice, que eso ayude a mejorar un poco la vida de los que más lo necesitan.




