Hoy la situación social no nos permite estar en las calles, pero seguimos luchando juntas, porque ya demostramos que juntas, visibilizando, luchando y militando sirve; hay que seguir, por las que ya no están, hay que gritar y expresarnos por las que ya no tienen voz.
Este 2021 no estaremos en las calles pero seguimos estando para nosotres.
El tiempo es hoy. Gritemos juntas, Vivas y libres nos queremos
Ni una más, Ni una menos
BASTA DE FEMICIDIOS! ¡BASTA DE LESBOTRANSFEMICIDIOS!
#DONDEESTATEHUEL
#JUSTICIAPORELIANACasa de la Mujer y la Diversidad de Ramallo
niunamenos
Alrededor de las dos de la tarde, en la tranquila localidad de Conesa, perteneciente al partido de San Nicolás, se comenzó a correr el rumor de que Matías Martínez, el policía que asesinó a Úrsula, se encontraba resguardado por sus pares en el destacamento policial de dicha ciudad. De manera inmediata, algunas jóvenes comenzaron a organizarse para expresar el repudio que sienten por este hecho. Al transcurrir las horas, vecinos de San Nicolás, Rojo, Guerrico, Pergamino y otras ciudades de la zona se hicieron presentes para apoyar la protesta y ratificar el pedido de justicia por Úrsula.
La fuerza policial, que sigue sumando manchas en su historial buscó cubrir al femicida Martínez alejándolo 75 kilómetros de la ciudad donde vive. Sin embargo, para sorpresa de ellos, se encontraron con una respuesta inmediata de la comunidad, que con carteles y fogones se hicieron escuchar.
Si bien el delegado de Conesa Oscar Sequeira no se hizo presente en ningún momento, el vecino Juan Carlos Antonelli se comunicó con fiscalía solicitando que trasladen al asesino para que el pueblo retome su paz y seguridad. Las personas que se encontraban afuera pidieron que lo saquen con la cara descubierta, sin embargo esto no ocurrió. La desconfianza en la policía es tal, que se vuelve imposible creer si el hombre que salió encapuchado es en verdad el asesino Matías Martínez.

Los casos de femicidio no disminuyen y los asesinos son cubiertos por las fuerzas de seguridad. Desde Ramallo Informa nos sumamos al pedido de justicia por Úrsula y todas las mujeres violentadas, abusadas y/o asesinadas. Pedimos nuevamente #NiUnaMenos
Desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, se cometieron 40 femicidios dentro de la provincia de Buenos Aires y la cifra de crímenes asciende a 60 si se toma en cuenta el semestre completo, según un relevamiento difundido por el Observatorio Mumalá “Mujeres, Disidencias, Derechos”.
De acuerdo al estudio de la organización, el territorio bonaerense es la jurisdicción con mayor número de femicidios: registra el 42% del total del país de estos delitos, distribuidos en 38 de sus 135 municipios, aunque la tasa provincial por cantidad de habitantes ubica a Tucumán, Salta, Catamarca y Misiones en los primeros lugares.
Se registraron femicidios en 38 de los 135 municipios bonaerenses
De los casos contabilizados en la Provincia, 54 fueron femicidios directos, 2 vinculados de niñas y mujeres, 2 femicidios vinculados de niños y varones y 2 trans/travesticidios, mientras que los distritos con mayores casos son Moreno (6), La Plata (3 femicidios y 1 travesticidio), Almirante Brown (3), Lanús (3), Pilar (2), La Matanza (2), Merlo (2), Lomas de Zamora (2), General Rodríguez (2), Mar del Plata (2), Tigre (2), Escobar (2), Florencio Varela (2) y Pehuajó (2).
Según el relevamiento, en el 40% de los casos el victimario fue la pareja, en el 22% una ex pareja, en el 18% familiar directo e indirecto, en el 10% desconocido sin vínculo, en el 7 % conocidos, y hay un 3% sin datos. Además, existen ocho casos en proceso de investigación, esperando autopsia y peritajes, y el informe también cita 14 intentos de femicidios.
Con respecto al lugar del hecho, en el 41% de los casos se perpetraron en la vivienda que la víctima compartía con el femicida, un 33 % en la vivienda de la víctima, un 13% en la vía pública, un 5% en la vivienda de un familiar, un 2 % en un descampado y otro 2 % en otros sitios, como hotel o trabajo de la víctima.
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«Insistimos en la urgencia de Declarar la #EmergenciaNiUnaMenos en violencia de Género en todo el territorio Nacional», manifestaron, y aclararon que si bien la emergencia se declaró en la Provincia, “aún no se implementan políticas públicas efectivas para proteger a las bonaerenses de la violencia machista”.
Laurana Malacalza: “El feminismo es hoy el único actor político revolucionario”
La Coordinadora del Observatorio de Violencia de Género de la Defensoría del Pueblo bonaerense y docente de la Universidad del Centro analiza el fenómeno del Paro de Mujeres.
“El paro de mujeres, trans y travestis es un paro contra la profundización del capitalismo neoliberal y las consecuencias que produce en nuestras vidas, no solo en lo económico y cotidiano, sino en lo que este proceso ha impregnado a las formas de violencia contra las mujeres”, afirma la coordinadora del Observatorio de Violencia de Genero de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, Laurana Malacalza.
La docente de la Universidad del Centro se refirió al motivo y el sentido del paro de mujeres que se desarrolla este viernes en todo el país.
“Este modelo neoliberal que nos trata como cuerpos desechables, como objetos descartables, está íntimamente relacionad con la crueldad de los femicidios y los actos de violencia contra las mujeres y las identidades trans y travestis”, remarca.
“Entonces el paro es no solo contra el patriarcado, sino también contra un sistema capitalista que profundiza las violencias las desigualdades de poder entre los géneros – sostiene- y para mí también es un paro de consumo, de consumir objetos que están entrelazados con este sistema capitalista neoliberal”.
Malacalza acuerda en observar al paro de mujeres como una instancia política muy potente que irrumpe en la escena patriarcal argentina. “El feminismo es el acto político del momento, es el movimiento que ha podido articular no solo las experiencias que nos pasan a las mujeres y las identidades trans y travestis en torno a las violencias y desigualdades económicas y de poder, sino que también es un movimiento que interpela la forma de relacionarnos, de vivir, la forma en que habitamos el mundo”, sostiene.
“Es un movimiento que va a las bases del pensar en qué mundo queremos vivir –detalla- y eso es un proceso que permite ir deconstruyendo subjetividades y formas de relacionarnos y también habilita maneras de pensar la sociedad, de pensar la política”.
“Pienso en esos feminismos que tienden a ir a la estructura del sistema y entiendo que es el único movimiento que ha podido articular todos esos reclamos. No es solo un actor político en términos de la arena pública tradicional, sino que es el único actor político que cuestiona el sistema capitalista y patriarcal. No es un actor político más, es hoy el único actor político revolucionario”.
-El Observatorio que comanda forma parte de la Defensoría, un organismo de estructura estatal. ¿Cuál es su percepción sobre el rol que desarrolla el Estado en relación a la lucha y los reclamos de género?
-Como un campo de disputas de sentido, de disputas de política, el Estado es un campo que aún consideramos posible intervenir y que tiene sus grietas y quiebres. Nos parece un espacio importante para que desde el feminismo interactuemos y tratemos de intervenir. Desde el Observatorio hemos apuntado muchas veces que vemos desde lo estatal una mirada muy reducida de la problemática de agenda de los feminismos. Es una mirada que se ha concentrado casi exclusivamente en los temas de violencia contra las mujeres y de género y muy reducida al ámbito judicial y policial, una mirada que se concentra en lo individual entre víctimas y victimarios. Entonces es una mirada reducida a los temas de violencia exclusivamente y no a la agenda de temas que plantean los feminismos hoy en estas discusiones a partir de los paros.
-¿Cree que el Estado en general y los gobiernos en particular no miran con atención estas movidas como el paro y #NiUnaMenos?
-El Estado no la mira con demasiada atención o, en todo caso, da la posibilidad de que ocurran estos paros sin descontar el día pero no se hace cargo de la agenda completa que está planteando el movimiento feminista. Entre esa agenda y la respuesta del Estado hay una brecha cada vez más grande y eso es evidente no solo porque no existen políticas públicas con presupuesto asignado específicamente para el tema, sino porque, además, mira para el costado sobre todo lo que está pasando en términos de movimientos sociales y lo que pasa en la calle y lo que pasa en términos de organización. No sé hasta cuándo va a poder seguir dando una respuesta tan alejada de ello sin tener algún costo político.
Fuente: LetraP
