En Córdoba, segunda provincia con mayor producción de soja del país, relevaron que más del 90% de la semilla de soja cumple con los estándares de calidad, lo que significa 20 puntos porcentuales más que en la campaña anterior.
La campaña de soja ya muestra un avance firme, con los cultivos de primera en pleno desarrollo y las siembras de segunda en la recta final, y desde Córdoba llegó un dato alentador.
Según un informe elaborado por la Bolsa de Cereales de esa provincia, la calidad de la semilla de soja utilizada en la presente campaña presenta excelentes condiciones.
Se trata de un dato no menor y extrapolable a nivel nacional, habida cuenta que Córdoba es históricamente la segunda jurisdicción con mayor producción de soja del país.
Puntualmente, la Bolsa cordobesa reportó que los análisis realizados en su Laboratorio de Semillas evaluaron el poder germinativo (PG), indicador clave que mide la capacidad de las semillas para generar plántulas normales bajo condiciones estandarizadas.
Según el relevamiento, el 92% de las muestras analizadas superó el umbral de calidad aceptable definido por el Instituto Nacional de Semillas (INASE) (PG igual o superior al 80%).
“Este resultado representa una mejora de 20 puntos porcentuales respecto de la campaña pasada y posiciona a la semilla de soja actual como una de las de mejor calidad de los últimos períodos relevados”, resaltaron desde Córdoba.
En tanto, el informe cordobés ahonda sobre las condiciones en que prolifera la campaña de gruesa 2025/26.
Con datos a la primera semana de diciembre, destaca que las labores avanzaron de manera significativa y se alinearon con los tiempos habituales para esta etapa de la campaña, luego de un noviembre que había frenado el ritmo por falta de humedad y temperaturas del suelo más bajas de lo normal.
El documento remarca que, en términos generales, el estado de los cultivos se ubica entre muy bueno y excelente, con un escenario inicial alentador para la campaña gruesa.
Durante noviembre, tanto la soja como el sorgo habían mostrado retrasos en la implantación. En el caso del sorgo, además de la escasez de agua, las bajas temperaturas del suelo complicaron el inicio de las tareas.
Sin embargo, en las últimas semanas estas limitantes comenzaron a revertirse y la siembra logró normalizarse, alcanzando niveles acordes a la época del año.
En soja, el avance permitió reducir el atraso acumulado y consolidar una ventana de implantación más ordenada, aunque con leves ajustes respecto de la campaña anterior.
Fuente: Infocampo
